Mercenarios
Como señala Daniel Pink, la palabra inglesa “free-lance” (trabajador autónomo o independiente) proviene de la época en que los mercenarios se alquilaban, junto con sus lanzas para librar batallas. “Los mercenarios pasaban de una guerra a otra y mataban a la gente por dinero”. Podemos aceptar que la expresión sea algo exagerada, pero no es una mala descripción de las tareas de los ejecutivos autónomos.
Sinceramente, creo que si exceptuamos el elemento militarista asociado al concepto de mercenario podría estar de acuerdo con ella. En el fondo (y en la superficie) todos trabajamos para vivir. Por ejemplo, su último libro podía haberlo colgado en la red pero sin embargo está cobrando 24 Euritos y no se lo reprocho.
Los productos o servicios surgen para satisfacer una necesidad y si hay mercenarios es porque hay demanda o porque las tradicionales relaciones no exclusivamente económicas han desaparecido.
Si las compañías han reducido la relación laboral a una cuestión puramente monetaria, lo lógico es que ocurra todo esto. Y a mi no me disgusta. Eso sí, no espereis verme con una lanza matando gente por dinero.
Creo que nadie, excepto los santos, los fanáticos o los esclavos, hace las cosas sin esperar una recompensa económica, pero incluso estos lo hacen porque saben que recibirán algo a cambio. Aunque para estos últimos sea simplemente la pura supervivencia.
Dicho esto, creo que cuanto mejor sea tu “mercenariado”, es decir si consigues desarrollar una Marca Personal fuerte que te haga ser conocido y reconocido, mejor será para tí y para quienes te contraten. Aunque a Naomi no le guste.
Si algún día se reconducen las relaciones entre empresas y profesionales quizás habrá que utilizar otro lenguaje. Sin embargo, tal y como están las cosas, prefiero ser un mercenario libre que un Recurso (HUMANO).
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Andrés, ojalá no ocurra lo que dices de que se encuentre una alternativa no económica a la relación entre trabajador y empresa, porque me temo que eso nos retratotraería a la época de los siervos y los esclavos.
Lo de que desaparezca el dinero puede sonar algo muy romántico y muy bonito, pero al igual que el lenguaje, las leyes (sí, sí, las leyes son anteriores a los parlamentos), el vilipendiado mercado o la propia sociedad civil, el monetario es un sistema nacido espontáneamente y sin una dirección centralizada fruto del intercambio entre individuos libres.
Salvo que seamos partidarios de volver a la época en la que teníamos que cazar para procurarnos sustento y vestido, o nos convirtamos todos en unos ascetas, como tú comentas, hoy en día una persona no puede producir ella sóla todo lo que necesita para vivir.
No tendrá tiempo ni habilidad para hacerse su casa, lo cual implica no sólo poner ladrillos sino previamente preparar la mezcla de arcilla y cocerlos. Fabricar el vidrio de las ventanas y fundir el plomo (tras haberlo encontrado) para hacer las cañerías, …
Tendrá que tener su propio huerto, pero también su propio taller para fabricar los aperos de labranza.
También coserse su propia ropa, pero salvo que nos vistamos con pieles de animales, tendremos que conseguir primero el hilo, con el que tejemos la tela, para lo que nos tendremos que haber construido previamente el telar, …
Gracias a Dios, el hombre inventó (espontáneamente) la división del trabajo, por el cual podemos especializarnos en una actividad particular e intercambiar el fruto de nuestro trabajo por el resto de bienes que necesitamos para vivir. (Y para vivir cada día más cómodamente y mejor, que tenemos derecho).
De alguna manera han de regularse estos intercambios, que no sea por la ley del más fuerte. Si no existiera el componente monetario, sería un planificador el que se encargara de decidir a quién has de dar el fruto de tu trabajo y esfuerzo, al mismo tiempo que le quita a otros tanto su propio fruto para dártelo a ti. ¿Es esto lo que queremos?
Los liberales defendemos el derecho de los individuos a disponer de los frutos de nuestro trabajo, mientras que los enemigos de libertad piensan que es mejor que sean los políticos y burócratas los encargados de su confiscación para transferirlos a los individuos que no producen.
Sí, esto pasa también en las empresas, pero es que allí también hay enemigos de la libertad y por eso quizá tampoco guste lo de la marca personal.
Saludos,
Antonio.
P.D. Perdón por el extenso alegato liberal. Me ha salido de dentro…
Antonio, tu comentario es interesante como siempre y estoy de acuerdo con él. No se si me he explicado mal o te refieres a la visión de Naomi Klein, pero yo no estoy eliminando el componente monetario de las relaciones entre profesionales y empresas.
Lo que pretendo es conseguir una relación de igual a igual entre personas y organizaciones. Yo te doy y tu me das de una manera justa y bidireccional. Si a eso lo consideran ser un mercenario, me da igual. No he sido yo el que ha creado esa situación.
Tampoco digo que nos convirtamos en seres autosuficientes ni muchísimo menos. Pero si me gustaría que pudiésemos ser menos dependientes de las decisiones de otros.
Disculpa Andrés, la fogosidad me ha llevado a no expresarme bien.
Te llevo leído lo suficiente como para pensar que eres de los que piensan así. La mayor parte de mi comentario iba referida a la visión de Naomi Klein.
Pero reconzoco que cierta inquietud me ha generado la frase "las compañías han reducido la relación laboral a una cuestión puramente monetaria", que gracias a tu aclaración entiendo mejor ahora el sentido con el que la has escrito.
La relación entre personas y empresas, al igual que entre personas y gobiernos, no existen como tal fuera de la transacción monetaria (salarios, precios, impuestos). Es decir las empresas y los gobiernos no se relacionan, lo hacen las personas.
En última instancia, salvo que hables con el dueño, hablaríamos de relaciones entre profesionales.
Y como muy bien dices, hay que dejar de una vez la relación de dependencia, para pasar a la interdependencia.
Andrés, no puedo estar más en desacuerdo contigo. Llamar "mercenario" a gente que ejercita de profesional liberal es un mecanismo destructor de marca personal.
La argumentación es algo extensa para un comentario; por lo que -violando cualquier netiqueta-, la he puesto como entrada de mi blog. Te pido que la leas, y pienses sobre este otro punto de vista.
La réplica a tu artículo está aquí: Las palabras las carga el diablo.
David, no creo que estemos en desacuerdo ni en la forma ni en el fondo. Es cierto que las palabras las carga el diablo y que ciertos conceptos tienen demasiada historia como para usarlos incluso como metáfora.
En mi opinión, un mercenario es una persona que cobra por su trabajo. Su connotación negativa viene quizás por dos razones. Una es su relación con lo militar. La segunda y quizás vinculada con la primera es que un soldado debe trabajar por defender algo más que su salario.
Actualmente podríamos decir que quienes han acabado con el contrato psicológico y todas esas cuestiones no han sido los profesionales sino las empresas. Por lo tanto, son estas las que han creado mercenarios o profesionales que intercambian trabajo por salario. Yo, a diferencia de Naomi Klein no lo asocio ni mucho menos a un profesional liberal.
Dicho esto, no creo que haya contradicción con la Marca Personal. Un mercenario no deja de ser un profesional que puede ser considerado como una referencia en su sector igual que hay sepultureros, fontaneros, cirujanos plásticos o analistas de sistemas.
Por lo tanto, en mi opinión, el “mercenariado” no es más que un tipo de contrato laboral que ya no se denomina así, ahora la administración le da otros nombres.
Y la Marca Personal es una forma de hacer las cosas y de ser reconocido por ello.
No se si esto se ajusta a la netetiqueta, pero pondré una copia de este comentario en mi post.
Un abrazo
David, Amen. Creo que con tu comentario se cierra el círculo. Me encanta lo de fabricante de violines, te lo compro.
¡Ah! Y si creo que tienes una gran Marca Personal. A ver cuando nos conocemos en persona.
mercenario, ria.
(Del lat. mercenarĭus).
1. adj. Dicho de una tropa: Que por estipendio sirve en la guerra a un poder extranjero.
2. adj. Que percibe un salario por su trabajo o una paga por sus servicios. U. t. c. s.
3. adj. mercedario1. U. t. c. s.
4. m. Hombre que desempeña por otro un empleo o servicio por el salario que le da.
Como ves, en el diccionario lo de mercenario no tiene necesariamente, salvo en una de las 4 acepciones un significado militar o guerrero, así que todos los asalariados y autónomos somos realmente mercenarios. Sencillamente existen mercenarios de plantilla, mercenarios por obra y servicio, o si lo prefieres, mercenarios interinos, titulares o mercenarios staff, o mezclas variopintas.
Siempre me he considerado un mercenario, y el término opuesto es el altruismo, aunque siempre he pensado que también existe un pago, aunque en una "moneda" distinta, y no nos engañemos el "yo te hago A y tú me haces B" también implica "moneda", sólo que con menos intermediarios, y con las desventajas que ello supone (el panadero te paga con pan, tu quieres leche, pero el lechero ya tiene pan… que rollo!!!.
Jose María, muy interesante tu aclaración. Yo tampoco tengo inconveniente en reconocerme como mercenario. En cualquier caso no creo que no sea peor que asalariado, empleado o funcionario, nominado (en nómina), agente libre, freelance o profesional independiente.
En cualquier caso, todas esas denominaciones definen tipos de contratos o relaciones profesionales pero no hablan de la calidad del trabajo del que lo ejerce. Puede haber empleados pésimos, funcionarios fantásticos (conozco unos cuantos), freelances corruptos, asalariados excelentes o una combinación de todos ellos. Incluso puede haber mercenarios leales.
Hola, en el interesante debate sobre el concepto de mercenario os aporto lo siguiente:
El Artículo 47, del protocolo adicional Convenio de Ginebra (http://www.unhchr.ch/spanish/html/menu3/b/93_sp.htm) referido a Mercenarios se expone: "1. Los mercenarios no tendrán derecho al estatuto de combatiente o de prisionero de guerra.", es decir, si los pilla el enemigo los considera delincuentes.
Si hacemos un simil podriamos decir que es el equivalente al Estatuto de los trabajadores", o sea, el trabajor autonomo no tendrà ningún derecho en el caso de caer prisionero (p.ej. ser despedido a mitad de un trabajo representa no cobrar, o, accidentes "in itinere" no dan derecho a considerarse baja laboral).
Como podeis ver, los mercenarios y los autonomos sufren de un desprecio legislativo por parte de los estados que los utilizan ( ya se que hay el nuevo Estatuto del Autonomo, pero "es peculiar").
En el fondo subyace la cuestión de que un mercenario es un "profesional" que quiere ser pagado justamente (se juega la vida), en cambio el soldado del país (puede ser profesional (cobra), o no (y cobra poco,o no cobra)).
El mercenario lucha por una bandera mientras cobra; sabe que si no lucha, no cobra; lo mismo que un profesional de libre ejercicio o un autonomo.
El mercenario está mal visto porque cuando no ha cobrado ( o se la han jugado ) ha tenido una respuesta drástica (p.ej. los Almogàvers en Grecia que arrasaron con una parte del país; tan profunda fue la represalia que el grito "desperta ferro" fue en Grecia el equivalente al "que viene el Coco" para asustar a los niños).
Pero curiosamente cuando se necesita realizar determinadas tareas se va a buscar al mercenario ¿? :-).
Por cierto también tienen su revista "Soldiers of Fortune" y por supuesto pagina web ( http://www.sofmag.com ).
Gian Lluís tu comentario es genial, da para un artículo entero. Podría ser un buen complemento para este artículo:
http://www.elblogsalmon.com/2007/11/04-empleados-chantajistas-o-empresas-hipocritas
David, dices esto:
"Mercenario es el asalariado que odia su trabajo, odia su jefe, odia su empresa, y con esas va todos los días a trabajar solamente para pagar su hipoteca"
Y UNA MIERDA!!!.
El que está en esa situación es aquel que está atrapado por lo buRRocracia maquinal de los de RRHH.
Espero que no tengas que sufrir todas las mañanas al levantarte el bajón de tener que ir a un trabajo que odias -porque te han hecho odiarlo gracias a despreciar continuamente tus capacidades-, con un jefe al que si no odias, consideras que te está menospreciando por no saber valorarte, a una empresa que te obliga a odiarla por no saber ver mas allá de sus narices, y si, un trabajo al que vas porque no queda mas cojones que pagarle al banco.
Y no, yo no soy un empleado tóxico. En todo caso me han obligado a ser lo que soy por no tener más remedio que tragar su veneno.
Enrique, esperemos que los chicos de RRHH que se comportan así sigan tan tecnoanalfabetos como siempre y no sepan que existimos por que como les necesitemos la llevamos clara. :-)
Mala noticia, Enrique: sí cumples esas condiciones, sí eres un mercenario. O quizá peor, un siervo de la gleba: el mercenario tiene elección, el siervo de la gleba no. Reconocerlo forma parte del proceso para solucionarlo. Y este problema es especialmente grave para los empleados de alta cualificación y que pueden tener una excelente productividad y adquirir responsabilidades dentro de una empresa. Creo que el eufemismo de recursos humanos para ese perfil es "candidato sobrecualificado" -conocida tu edad y tu experiencia, quizás entres en esa categoría-. No se como te va en INECO -espero que bien-; aunque supongo que la "tensión" de tu respuesta se debe a alguna experiencia pasada negativa. Todos las hemos tenido. Yo también. Son cicatrices de guerra. Así se construye un buen profesional. De ahí salen las anécdotas para las cenas con los colegas profesionales -un curro puñetero es como la mili: fuente inagotable de anécdotas a toro pasado-.
¿La solución? Cada persona tiene la suya. Por mi perfil profesional he optado por una solución: ejercicio libre de la profesión. Por el perfil de la gente que me lee -en gran medida, alumnos de ingenierías e ingenieros- recomiendo el ejercicio libre de la profesión en mi blog constantemente. Pero sea tu camino el ejercicio libre de la profesión, trabajar en una empresa o ser funcionario, todos los caminos pasan por crearte una marca propia fuerte.
Cada día estoy más convencido de hasta que punto la marca propia es crítica; cada artículo de un presunto experto en recursos humanos haciendo el numerito de la niña del exorcista cuando le mentan la bicha -"marca propia"-, me convence más que este es el camino. Lo de Andrés es como cuando en una de esas imágenes que se puede ver una señorita o una vieja solo ves la vieja, alguien te dice: "mira, aquí se ve una señorita". Y ya solo puedes ver la señorita. Es un mazazo cognitivo.
Y ahora pasamos a otra cosa: el empleado tóxico. Que es lo que te ha hecho saltar. No todos los trabajadores asalariados de una empresa son empleados tóxicos. Los empleados tóxicos suelen ser un número pequeño en la plantilla. Pero como las meigas, haberlos haylos. He estado en empresas con empleados tóxicos, y he tenido alguno encima, algún otro debajo, y algún otro en mi equipo. Tengo algún cliente con algún trabajador tóxico en plantilla. Y es un tipo de empleado disfuncional que quema la moral de los trabajadores que intentan hacer bien su trabajo.
Como digo en mi blog -y te ha hecho saltar-: "Muchas empresas tienen trabajadores asalariados que emplean su día a día en política de pasillo. Trabajadores tóxicos, que hacen irrespirable el entorno a su alrededor, y por los cuales terminan perdiendo a sus empleados realmente buenos. No digo que todos los asalariados tengan estas actitudes; sino que algunos asalariados las tienen." Esto es cierto. Lo siento. Los empleados tóxicos existen. Se dedican al mobbing, a la conspiración. Destrullen el trabajo de los demás. Destrullen los equipos. Y se especializan en ir a por los más capaces. De hecho, la única protección contra el tóxico desde el punto de vista de mantener el estatus en la empresa es tener una marca propia fuerte, para que no te puedan difamar.
Mantengo la existencia del empleado tóxico. Mantengo que no son todos los empleados, pero que existen. Mantengo que la única forma de defenderse de la difamación del compañero tóxico es la marca propia fuerte. Y mantengo que los profesionales liberales no suelen ser tóxicos; porque un profesional liberal tóxico tiene una vida muy corta.
Ooops… problema ortográfico. Donde dice: "sí cumples esas condiciones, sí eres un mercenario" quiero decir "si cumples esas condiciones, sí eres un mercenario"
Un saludo. O:-)
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