El mejor indicador del valor de una Marca Personal
Me da la sensación que este post no va a gustar a los fanáticos del ”Flower Power”, a los que piensan que en la vida todo se soluciona con besos y abrazos o a los que creen que el dinero es algo despreciable de lo que es mejor no hablar. Pero en algún momento de la vida hay que crecer, dejar atrás la infancia y superar la etapa en la que crees que existe el Ratoncito Pérez, que si te compras una casa siempre vas a poder pagarla o que el índice Klout tiene algo que ver con tu capacidad de influir en otros.
De vez en cuando vemos listados de las marcas comerciales más importantes del mundo. Aunque suelen cambiar de posición y, con el tiempo, algunas desaparecen, hay un dato recurrente, me refiero al valor económico. En muchos casos suele aparecer el típico comentario de quien escribe la noticia diciendo que el valor de lo intangible supera al de sus activos físicos.
Supongo que cuando alguien quiere invertir en alguna de esas marcas basa sus decisiones en algún indicador económico de este tipo. Quizás el mundo fuese mejor si hubiese algún modo de medir o cuantificar “variables” como la felicidad o el amor, pero, que yo sepa, de momento no lo hay. Y casi mejor que sea así.
Por lo tanto, si queremos saber si los esfuerzos empresariales para posicionarse en el mercado están consiguiendo resultados debe tenerse en cuenta algún factor que pueda medirse, contarse o calcularse. Y nos guste o no, cuando hablamos de empresas y profesionales el mejor factor es el dinero.
- ¿Cuanto estás dispuesto a pagar por un paquete de arroz con marca? ¿Y por unas albóndigas de IKEA?
- ¿Cuanto vale realmente un iPad? ¿Merece la pena pagar 14,95 Euros por mi último libro?
- ¿Es justo que te estén pagando una mierda de sueldo por tu trabajo tras años de formación y experiencia? ¿Cuánto deberías ganar? ¿Por qué no lo ganas?
- ¿Cómo es posible que a tí, con lo “influencer” que eres, con los miles de “followers” que tienes, con la cantidad de RTs que recibes en Twitter sólo te ofrezcan proyectos en los que no vas a cobrar un Euro?
Creo que es hora de que los profesionales nos demos cuenta de algo que están viviendo en algunos sectores. Que puedes pasarte el día trabajando por amor al arte, esforzándote para atraer audiencia mientras tu negocio se desmorona por falta de ingresos. Y debes darte cuenta que en la panadería no puedes pagar con “followers” ni la hipoteca se amortiza con “Me gusta”.
Creo que nos olvidamos rápidamente del auténtico objetivo de la creación de una Marca Personal en particular y de una marca en general. De lo que se trata es de poder poner un precio más alto o exigir algo más por tu trabajo y para eso debes aumentar las opciones de que te elijan.
Cuando se habla del elemento emocional de las marcas como Apple o Harley Davidson parece que se olvida que eso de que te quieran mucho no es el fin, sino el medio. Cuando como profesional dedicas gran parte de tu tiempo a los Social Media o a establecer contactos en el mundo “real” no deberías hacerlo para sentirte querido sino para que aumenten las posibilidades de que alguien esté dispuesto a remunerarte por tus servicios.
Hay una barrera invisible pero muy dificil de superar que todos los profesionales debemos tener en cuenta. Me refiero a ese punto crucial en el que tienes que pasar de regalar tu trabajo a empezar a cobrar por lo que haces. Es muy fácil darle al “Me gusta”, Retuitear o incluso escribir un comentario a un post. Pero cuando se trata de monetizar tus esfuerzos parece que estamos hablando de llegar a la cima del Everest.
Siempre me ha llamado la atención ese coro de críticos dispuestos a levantar su voz cuando un medio de comunicación o una empresa o profesional de otro tipo decide pasar, por pura supervivencia, de lo gratuito al cobro de sus servicios. Pero me da la sensación que muchos de ellos no terminan de entender que no hay nada GRATIS, que lo de “regalar” algo es sólo una forma de llegar al siguiente nivel que es el de COBRAR por tu trabajo. Pero si ese salto no se produce, se acaba desmoronando todo el tinglado.
Por lo tanto y llegados a este punto creo que es importante preguntarse si el retorno de tu inversión en tiempo, dinero y esfuerzo es el adecuado como PROFESIONAL. Y aquí estoy hablando de dinero, no de inútiles indices de influencia, de números más o menos grandes de seguidores o de mensajes de apoyo.
Si me quieres tanto como dices, demuéstramelo
La mejor forma de saber si tu Marca Personal tiene realmente valor es siguiendo el mismo criterio que los listados de las principales marcas comerciales
Preguntando cuanto están dispuestos a pagar por tu trabajo
Si llevas años dedicándole horas a posicionarte como un profesional de referencia, si te citan en todas partes como un puñetero gurú, si todo el mundo piensa en tí cuando alguien habla de tu especialidad o en definitiva si tienes una Marca Personal reconocida pero no hay nadie que esté dispuesto a soltar un euro por tu trabajo, entonces todo lo anterior es inutil… salvo para tu ego. Y parafraseando a aquel, “es ECONOMÍA no EGONOMÍA, idiota”
Si después de leer todo esto te has sentido ofendido o molesto por hablar de algo tan “sucio” y “ordinario” como el dinero lo siento, pero me temo que si quieres que siga existiendo lo ”GRATUITO” (o lo subvencionado o lo público), alguien deberá pagar por mantenerlo.
El Marketing es inutil si no te ayuda a vender










Hola, Andrés:
Absolutamente cierto lo que dices, ¿es que hay alguien que no sé de cuenta de esto hoy día?
Luego, me dispongo ahora a comprar tu libro, pero esta vez en formato ebook (lo llevo y leo en mi tablet mientras viajo, ya me he acostumbrado a ello…), lo único que me apena es que no podré pedirte que me lo firmes, como el anterior, pero la practicidad reemplaza el lirismo, ¿será una metáfora de lo que se expresa en este post? :-)
Un abrazo y espero poder comentar contigo el libro.
En mi caso, Andrés, después de leer tu argumento no me he sentido ofendida en ningún momento ya que, tienes toda la razón.
Sé todo el trabajo que lleva estar en las redes sociales, buscar y compartir información, escribir un blog… y, desde hoy, después de leer tu artículo, he decidido hacer lo que tenía pensado hace mucho tiempo pero nunca lo hacía, y es algo tan simple como clicar a la publicidad de los blogs que me gustan, que para algo esta. Seguramente mi click le dará unos centimillos de ganancias. Pero sin abusar no vaya a ser que se salga de los parametros establecidos donde se empieza a cosiderar, por parte de la agencia de publicidad “clicks falsos”.
Lidia, Mariano, muchas gracias. En realidad este no pretendía ser un post basado en mis “hechos reales” aunque algo de mi experiencia si que tiene. Mi intención es, sobre todo, reflexionar sobre lo que es importante y lo que no a la hora de enfocar tu trabajo y tu esfuerzo. Quizás estamos dedicando mucho tiempo a algo que no nos va a compensar mientras que descuidamos lo importante.
Un abrazo
Plas, plas, plas!
Ya te contaré si han mandado esta vez ejemplares suficientes de tu libro )
Totalmente de acuerdo Andres, esta misma semana en una reunión de trabajo, donde presentábamos un proyecto, se nos dijo,”trabajo vais a tener, pero no todo lo facturareis. “Hay que sembrar para luego recoger.”
Esto se puede entender cuando uno está empezando, pero cuando se lleva muchos años de trabajo, se demuestra una experiencia y se reconoce que un trabajo es bueno, es más difícil de entender. Sabemos que estamos en tiempos de crisis, pero es que algunos “profesionales”, están haciendo mucho daño, regalando su trabajo.
Buenas Sabela, pues ya me contarás y, si faltan, avisa para enviar más urgentemente para que nadie se quede sin que le oigan ;-D
Un besazo
Mayte, lo que dices es totalmente cierto. Uno ya no tiene edad de ir regalando nada (si tiene valor). Creo que ha llegado el momento de pararse y de decir que no a quienes no valoran el trabajo de los demás.
De todos modos hay algo peor que los profesionales que regalan su trabajo, me refiero a los que utilizan el tuyo sin nombrarte.
Un abrazo
Hola Andrés, justo ayer pensaba en esto mismo. La situación que estamos viviendo da lugar a que muchos crean que para seguir estando en la “ola” del empleo deban ofrecer lo que saben de forma gratuita. Esto se convierte en algo perverso, puesto que no creo que se sepa cuando es suficiente. El trabajo dignifica a la persona y por ello necesita de reconocimiento social, ello se traduce en una puesta en valor de lo que se hace (fijar un precio o salario). La reputación y la marca a la larga generará más confianza y se traducirá en más adeptos y en más futuros clientes.
Saludos
-
Mónica
Fantástico, Andrés.
Sabes que te sigo desde hace tiempo, pero si me tuviese q quedar con un post sería este, porque al final, guste o no, todo se resume en: Vendes o No Vendes (y a qué precio).
Pero también hay que decir que lo del “dinero” es algo muy “spanish”… en otras culturas (anglosajonas) hablar de dinero está bien visto y además es un indicador fiel de lo que vales o no vales en el mercado.
Ese mal visto hace que haya muchos “miedos inconscientes” (Creencias que nos limitan) a ganarlo, porque creamos barreras para que no nos ocurran cosas buenas. A destacar por ganarlo y que nos señalen como ambiciosos, materialistas o lo que sea… Hay más miedo al éxito que al fracaso….
Pero es que además “todo es dinero”, porque incluso nuestras necesidades más básicas (alimento y cobijo) se pagan con dinero, así que hay que tratarlo con más respeto…
Groucho Marx, con su ironía habitual, decía: “Yo barato no trabajo; gratis, puede ser, pero barato nunca”…
Un abrazo,
No creo que sea una ofensa lo que comentas, más bien al contrario, has dicho la pura verdad; lo que en cualquier Escuela de Negocios te repiten hasta la saciedad pero que no terminas de asumir por esa retaíla de prejuicios que nos instalan en el cerebro desde niños respecto al dinero. Media vida condicionandote y la otra media intentando salir de ese bucle pernicioso (el que se dá cuenta, claro).
La claves está en el lenguaje, el mal uso que se le dá al adjetivo gratis o gratuito; ya que efectivamente no hay nada gratis. Una cosa es que algo no suponga un desembolso económico en un momento determinado y otra es que realmente no valga nada. Un ejemplo que a mi me afecta directamente es el de los medicamentos. La concepción que algunas personas tienen de las medicinas cuando no tienen que pagar por ellas cambia cuando tienen que aportar aunque sea algo anecdótico. Y sino que se lo digan a los consumidores de medicamentos que al quedar desfinanciados han aumentado su precio hasta el doble o incluso más de un 95%.
Quizás la clave esté en que más personas hablen como lo haces tú Andrés, y que se utilicen las palabras adecuadas en los contextos adecuados. Cada cosa en su sitio y dejémonos de hipocresías. Y como dice el refranero español, muy sabio por cierto, “De necios es, confundir valor y precio”.
Un saludo.
Francisco, muchas gracias por tu comentario, pero quiero aprovechar que te has pasado por aquí para decirte que tengo muchas ganas de desvirtualizarte. Algunos empezamos a pensar que eres un personaje de ficción ;-D
Un fuerte abrazo
Hola Andrés,
Siento tirar piedras contra mi propio tejado, pero cualquier día de estos cambias el blog a un modelo freemium y te seguimos leyendo ;)
Sheila, como eres…
No sé lo que haré en el futuro, pero tengo que admitir que a veces cuesta seguir adelante, al menos tal y como están planteadas las cosas actualmente.
Un abrazo
[...] El tema da para muchos artículos, quizás demasiados y hace tiempo que tengo interés en escribir sobre la situación con la que se encuentran no solo los profesionales del medicamento, sino los usuarios en general, estos últimos los más afectados; sobre el funcionamiento del gasto farmacéutico. ¿Cuánto vale un medicamento?, ¿Quién marca el precio?, ¿Porqué los cambios de precios?, ¿Es lo mismo un genérico que una marca?, etc… Pero en este caso quiero empezar haciendo referencia a un comentario que realizado a un artículo de Andrés Perez Ortega (“El mejor indicador del valor de una Marca Personal“): [...]
Muchas gracias José, la verdad es que, durante mis años como jefe de compras, he visto como hay gente dispuesta a hacer lo que haga falta para conseguir una venta o, algo peor, que le escuchen. Eso podría ser un problema que afectase sólo a quien es capaz de loquesea pero el problema es que acaba afectando a los competidores que hacen lo correcto y al usuario del servicio porque debe quedar claro que nadie da euros a cien céntimos.
Pero no tengo demasiadas esperanzas de que esto cambie.
Un abrazo y gracias por tu comentario y el post en tu blog.
:)
No digo que tengas intención ni que lo tengas pensado, sino que no lo descartes, porque desde mi punto de vista lo encuentro viable. Ya hay alguno así y es algo que los que ya tenéis un nombre muy bien hecho os podéis permitir. Pienso!
En primer felicitarte por tu artículo, Andrés, aunque la felicitación no te reporte dinero :)
Estoy totalmente de acuerdo en que el trabajo de estar presente en las redes, hacer networking presencial, marketing de contenidos, etc., es un medio para conseguir un fin, vivir de tu trabajo como especialista (a no ser que lo hagas por hobby y tengas otro trabajo por cuenta ajena).
Yo veo dos peligros:
1. Caer en la “egonomía” como dices en tu artículo (que consigas posicionarte, pero no monetizar lo suficiente). Lo cual no te permite vivir de ello.
2. Que consigas monetizar utilizando medios poco ortodoxos buscando desesperadamente un atajo para ganar dinero.
Muchas gracias por tu artículo.
Un saludo.
Andres:
Me gustan mas tus post cuando no te distraes con “dospuntocerolandia”, ni te metes con tus posibles criticos. Me gusta cuando vas al grano, y aportas buenos argumentos, que los tienes. Casi caes en la tentación con los “Flower Power” pero te has escurrido rápido y bien :-)
Este post es muy interesante. Con mucha chicha. Da para pensar y reflexionar un buen rato. Te felicito porque está muy bien escrito, y los argumentos son potentes por su claridad y sencillez.
Según tu tesis, si te pagan bien, eso significa que tienes una buena marca personal porque el mercado la reconoce. Después de todo, qué mejor forma de confirmar que te desean y valoran que pasando a quien te juzga por caja. Es un mecanismo, desde luego, mucho más fiable que una encuesta, con diferencia.
Estando de acuerdo con que las cosas funcionan “generalmente” así, sería interesante analizar en qué situaciones esa correspondencia o alineamiento no se da. Quizás mi error está en asociar “marca personal” (imagen, etc.) con calidad intrínseca de la oferta, que no tienen por qué coincidir. Pero en cualquier caso, me sigue generando curiosidad investigar en qué situaciones esa conexión que comentas puede fallar. ¿has pensado en ello?
Porque la premisa de tu tesis es que el mercado funciona bien, y que por tanto asigna valor (precio) en justa correspondencia con la calidad y la demanda genuina del servicio ofertado. Según mi experiencia, no siempre pasa… porque la “mano invisible” asigna mal el valor,porque algo distorsiona la relación, porque el “flower power” se incorpora en la marca personal y no cuela, porque el “flower power” se incorpora en la marca para inflarla… en fin, hay mucho que investigar ahi. Y lo digo francamente con curiosidad, por tirar del hilo y poner esto aún más interesante…
Un abrazo, buen post Andrés, hace pensar…
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