Decidir lo correcto

EstrategiaCon frecuencia he hablado aquí de la necesidad de decir que no a quienes te hacen propuestas “indecentes” y a quienes te piden parte de tu tiempo y de tu trabajo sin ofrecer ningún tipo de compensación ni moral ni material. Un post reciente de Eva Collado lo explica perfectamente.

Sin embargo, hay otro tipo de situaciones en las que se nos pone a prueba y en las que no siempre es sencillo hacer lo correcto. Y son difíciles porque a quienes debemos decir que no es a nosotros mismos.

Todos los profesionales, especialmente los que trabajamos por nuestra cuenta, nos enfrentamos a momentos en los que hay que decidir entre dos situaciones aparentemente igual de atractivas o rechazables. En otras ocasiones nos vemos tentados por proyectos que nos deslumbran tanto que pueden hacernos perder el rumbo. Y también hay otras en las que parece que no te queda otra opción que aceptar, si o si.

¿Cuantos emprendedores, autónomos o agentes libres no se han enfrentado a una propuesta que no sólo no te convence sino que sabes que no te va a beneficiar a largo plazo pero parece que no te queda más remedio que aceptarla? Es en esos momentos en los que se pone más a prueba tu estrategia de Branding Personal. Hay algo dentro de ti que te dice que no caigas en la tentación pero por otra parte piensas que no te queda otra opción.

Es en esos momentos de duda, en esas encrucijadas en las que se forja una gran Marca Personal. Saber decir NO o SI a algo que va a reforzar tu prestigio aunque tenga un coste elevado es lo que consigue que te tomen en serio o no.

Lo sé, sé que es muy complicado rechazar un proyecto alejado de tu estrategia cuando te quedan unos pocos euros en el banco. Sé que es muy jodido descartar una propuesta que engorde tu ego. Sé que es muy doloroso mantenerse alejado de personas con las que te gustaría estar. Pero creo que hay que hacer el esfuerzo porque, a la larga esas decisiones son las que van a hablar de ti.

Cada vez que elegimos algo estamos mostrando nuestros valores, prioridades e intereses. Incluso cuando decides sin pensarlo demasiado, o precisamente en esas situaciones, es cuando transmites lo que realmente eres.

Cuando tienes que elegir entre una situación y otra parecida que va a tener una repercusión en tu vida o en tu profesión, te sientes mal… hasta que tomas la decisión y te quitas ese peso de encima. Pero igual que la fiebre es un síntoma de que algo no va bien, cuando tomas una decisión que no encaja con tus valores y creencias, también hay sensaciones que te dicen que algo falla.

Siempre he dicho que lo más complicado de una Estrategia Personal no es estar en Redes Sociales o formarte para aprender algo nuevo. Lo más duro es mantener el rumbo aunque haya variables, personas y situaciones que traten de alejarte de tu objetivo. Las grandes personas de la historia que han dejado huella se han caracterizado precisamente por seguir defendiendo aquello en lo que creen y actuado en consecuencia.

Como profesional te vas a enfrentar a ofertas diabólicas, a tentaciones irresistibles y a propuestas que “no puedes rechazar”. Pero sabes que si tomas la decisión equivocada puedes acabar en un sitio que no esperas o algo peor, en un sitio que no deseas.

Creo que defender aquello en lo que crees y mantenerte firme es una inversión a largo plazo. Puede que en el camino te llamen de todo, pero al final, esos mismos serán los que asumirán tus propuestas.

Cuando empecé a hablar de Marca Personal hace más de una década, los profesionales de Recursos Humanos me ponían a parir a mi y al concepto. Hoy, la mayoría se han subido al carro y lo defienden con más intensidad que yo mismo. Es la fe del converso.

Siempre lo digo, persistencia, paciencia, trabajo, disciplina, coherencia, esfuerzo, valores, objetivos claros, todas esas cosas que suenan tan antiguas son las que consiguen que algo o alguien aumente las probabilidades de éxito (nadie puede garantizarlo). El problema es que constantemente estamos tentados a abandonar.

Así que, la próxima vez que algo o alguien trate de desviarte del rumbo hacia tu objetivo (evidentemente antes debes tener un objetivo) hazte las siguientes preguntas:

¿Esa decisión me va a acercar a mi objetivo?

¿Qué me dice mi instinto sobre esa decisión? (Quizás esta sea la más importante)

Cuida esos modales

CualidadesEn el post anterior reflexionaba sobre la necesidad que tenemos los profesionales de replantearnos la eficacia de algunas herramientas de Internet. Lo cierto es que centrarse en lo virtual parece que nos está haciendo perder de vista la importancia del impacto que generamos en el mundo real.

Digo esto porque desde hace algún tiempo estoy trabajando en nuevos temas relacionados con la Estrategia Personal y uno de ellos es la Etiqueta Empresarial o la Etiqueta Profesional. Si, ya se que eso suena antiguo y hasta rancio, pero no es cierto. Simplemente se trata de conocer y aplicar normas de comportamiento para que las relaciones en el mundo laboral y de negocios no se conviertan en una selva.

A veces da la sensación de que hay más preocupación por “parecer” educado en las Redes Sociales que con el compañero de cubículo o cuando tratas con un proveedor. Es curioso porque viendo la literatura sobre Etiqueta Empresarial que  existe en los países anglosajones parece que hay un enorme interés en gestionar eficazmente los comportamientos unopuntocero. Y me parece completamente lógico.

Lo cierto es que una Marca Personal es el impacto, la huella que dejamos en los demás. Y ese recuerdo es mucho más memorable, para lo bueno y para lo malo, cuando mantenemos un contacto cercano, directo, cara a cara. De nada sirve escribir unos posts sesudos o unos tuits superingeniosos si, a la hora de la verdad, cuando tienes que dar la cara, te comportas como un gañan.

La Etiqueta Profesional trata de infinidad de temas que hace unos años eran impensables. Hay muchas actividades que hemos empezado a hacer pero sobre las que nadie nos ha formado. Desde las normas de comportamiento en el cubículo hasta la mejor forma de actuar en viajes de negocios pasando por la visita a las oficinas de un cliente, las relaciones con los compañeros cuando tu oficina está donde está tu ordenador o tu gestión de una videoconferencia.

El cubículo

Actualmente muchos profesionales trabajan en grandes “praderas” llenas de cubículos o pequeños espacios sin intimidad. Sin embargo parece haber más reglas sobre como comportarse en el vestuario de un gimnasio que cuando tienes a media docena de compañeros a un metro de distancia durante ocho horas al día.

Gente que se lleva la comida de “mamá” y se la toma en su mesa. Personas que parece que se echan un litro de perfume y van dejando su rastro (eso no es dejar Marca Personal… o si) desde que salen de su casa. Individuos que “toman prestado” y no devuelven nunca tu grapadora. Aquellos que no tienen otra cosa que hacer que ir a contarte historietas y cotilleos desmotivantes. Esos que creen que son mejores profesionales si en lugar de quedarse en la cama cuidando su gripazo prefieren ir “repartiendo” sus gérmenes a todos los compañeros.

Hay muchísimos aspectos que no suelen tratarse pero que afectan a las relaciones entre personas que pasan muchas más horas juntos que con sus propias familias.

Por favor y gracias

No sé si es por esa tendencia a considerar que la buena educación es algo “reaccionario” o simplemente es que vamos demasiado acelerados pero hay reglas básicas que siguen siendo perfectamente aplicables en el mundo empresarial y que pueden ser un aliado de tu Marca Personal.

Cosas tan simples como pedir las cosas por favor a alguien independientemente del nivel o del cargo que ocupe o de disculparse o pedir perdón no te va a hacer más débil, al contrario.

Hacer cumplidos sinceros, mostrar admiración por el trabajo de otras personas no es algo del siglo XIX, es tan actual y moderno como pueda serlo un dron. Y lo mejor es que no cuesta nada.

Donde está mi ordenador está mi oficina

Cada día vemos más gente trabajando con su ordenador en un parque o en Starbucks (lo de trabajar en la playa y encima hacerse una foto y subirla a Twitter me parece patético y muy triste). Sin embargo, pocas veces nos dicen como debemos actuar en relación a las personas con las que trabajamos.

Como manejar el teléfono, como responder de forma profesional, como dejar mensajes de voz, con qué frecuencia hay que mantener contacto con otros profesionales o colegas o con qué frecuencia hay que desconectar de todo eso y tomarse un respiro para echarse unas risas.

¿Caballeros? (y damas) de la mesa cuadrada

Una de las situaciones más delicadas en cuanto a la Etiqueta Profesional es la de las reuniones de trabajo porque suele implicar a varias personas durante mucho tiempo. Creo que todos hemos vivido, sufrido y quizás protagonizado algunas escenas que sería mejor olvidar y que pueden afectar muchísimo a nuestra estrategia de Branding Personal.

Impuntualidad por sistema, vocabulario inapropiado, lenguaje soez, malos modos, gente que llega algo “alegre”, acaparadores de tiempo, los que prefieren jugar al Candy Crush,… la facilidad para cometer errores es infinita pero normalmente ni nos lo planteamos.

Estas son solo algunas de las situaciones en las que la Etiqueta Empresarial o Profesional puede afectar, para lo bueno o para lo malo a nuestra estrategia de Branding Personal y al impacto que queremos generar. Pero podría hablar de las indiscreciones al hablar por el móvil en los viajes, la etiqueta en las entrevistas de trabajo, los comportamientos en una fiesta de empresa o como actuar en una auditoría a una empresa por poner algunos ejemplos.

Lo cierto es que pocas veces nos fijamos en estas cosas, pero como decía aquel anuncio antidroga, “Cada vez, cuenta” y todo lo que hacemos suma o resta al recuerdo que dejamos.

Es hora de replantearse los canales de visibilidad

MarketingCada día que pasa estoy más convencido de que luchar por mantener un buen lugar en dospuntocerolandia es una batalla perdida si no dedicas una cantidad creciente y cada día más obscena de tiempo y esfuerzo.

Cuando leo tuits que dicen cosas como “los 3412 libros imprescindibles y gratuitos sobre … (pon aquí tu tema)” o veo que hay gente en Facebook o en otras redes sociales que mantiene una actividad constante y frenética para conseguir unos resultados ridículos creo que es un síntoma de que hay que empezar a buscar otras formas de que tu trabajo sea conocido y reconocido. Todavía no sé por donde iré, pero está claro que este camino empieza a estar agotado.

Es difícil mantener un nivel de calidad aceptable cuando tus contenidos tienen que competir con las chorradas que se suben a Facebook o con la incontinencia descontrolada de tuits y retuits. El tiempo es limitado, hay muchas cosas que hacer y es imprescindible priorizar. Igual que haría cualquier experto en marketing, debemos decidir cual es la mejor combinación de medios para darse a conocer. Pero lo que está claro es que no se puede ni se debe estar en todo. Es la carrera de la rata dospuntocero.

La buena noticia es que afortunadamente quedan muchos canales de comunicación reales y virtuales que nos permiten mantenernos visibles y mostrar nuestro trabajo sin tener que estar dando la nota ni creando un espectáculo de luz y sonido constantemente.

El blog, hablar en público, las relaciones personales directas, las apariciones en medios o los libros digitales o en papel siguen siendo los mejores métodos para posicionar tu Marca Personal.

En realidad, excepto el blog, todos los demás son los sistemas que tradicionalmente han sido los mejores para que algo o alguien consigan una notoriedad de “calidad”. Pero si lo pensamos bien, en realidad el blog no es más que el fanzine, la revista del colegio o la hoja parroquial de toda la vida, es decir, documentos sencillos que permiten a cualquiera tener su propio medio de comunicación. Es cierto que no vas a llegar a ser conocido en Nueva Zelanda o en Sudáfrica, pero ¿realmente lo necesitas?

Evidentemente en este momento estarás pensando que todos esos canales requieren esfuerzo, tiempo, no son sencillos y además llegan a mucha menos gente. Tienes toda la razón, sin embargo, el impacto y el efecto a largo plazo es mucho más duradero y memorable. Por otra parte, la credibilidad que genera un contenido en esos canales es mucho mayor que la de algunos Medios o Redes Sociales. En este caso el medio es el mensaje, lo que cuentes va a tener un valor u otro en función del sitio en el que lo hagas visible.

La primera y casi única preocupación de la mayoría de las personas a las que explico las herramientas de visibilidad en Internet es la de conseguir visitas, followers, seguidores e incluso como ganar dinero con todo eso. Enseguida les explico que del dinero ya pueden ir olvidándose, pero lo siguiente que les cuento es que su mayor preocupación debería ser generar contenido de valor y que sólo deberían obsesionarse por contentar a una persona… a ellos mismos.

Creo que mantener la disciplina de escribir un blog varias veces a la semana durante meses y años genera algunos beneficios colaterales que no suelen ser tenidos en cuenta porque la obsesión por las cifras nos hacen perder el norte. Pero la rutina, disciplina y obligación autoimpuesta de generar contenidos periódicamente genera unos beneficios y resultados positivos que no suelen ser valorados como merece.

Siempre digo que un blog debe ser algo parecido a unas memorias profesionales. Es algo así como el mejor currículo que puedes tener porque va a reflejar quién eres, qué has hecho y como has evolucionado. Y eso no puede verse en otros canales dospuntocero. Mi blog es algo así como Boyhood, es una obra en la que llevo trabajando desde hace más de una década. Así que si quieres demostrar constancia, interés y creatividad, ¿No crees que hay pocas herramientas como esta?

Herramientas de visibilidad como el blog, los libros, las conferencias o incluso el Networking son muy exigentes porque te obligan a prepararte, a aprender y a medir tus palabras. Debes tener una estrategia, planificar. No puedes soltar lo primero que te venga a la cabeza como ocurre con Twitter o con Facebook. Es cierto que el impacto a corto plazo va a ser menor, pero a la larga va a ser más permanente y sólido. La buena noticia es que no tienes que estar montando un numerito de luz y sonido para llamar la atención cada vez que hagas algo. Es más, eso suele ser contraproducente.

Estoy convencido ahora, igual que lo estuve hace una década de que en este mundo “irreal” va a ocurrir lo mismo que en el real. El tiempo acabará poniendo a cada uno en su sitio. Aquellos que hayan construido su casa virtual con paja terminarán siendo olvidados mientras que los que hayan “invertido” en materiales sólidos para construir su hogar real o virtual verán recompensado su esfuerzo.

Si sabes jugar al LEGO puedes crear tu oferta profesional

CualidadesEn el post anterior explicaba lo preocupante que llega a ser ver a gente joven y preparada pero absolutamente incapaz primero de saber lo que quiere y después de construir una propuesta profesional valiosa y diferenciadora. Evidentemente sin lo primero es imposible lo segundo. No puedes crear nada si no sabes lo que estás buscando.

Llevo dándole vueltas los últimos días a todo esto y la metáfora que mejor describe lo que está sucediendo es la del LEGO, el MECCANO o la del TENTE que a mi me gustaba mucho más.

Una de las cosas que he comprobado en mi mismo y en muchos otros profesionales es que a medida que crecemos, experimentamos y aprendemos vamos incorporando muchas piezas con las que poder crear algo nuevo, valioso y singular. Aunque al principio partimos con la “caja” básica, el tiempo nos va aportando componentes de todas las formas y colores. Todo, absolutamente todo, puede convertirse en un ladrillo, pieza o elemento con el que construir una oferta profesional.

El problema es que mucha gente se limita a seguir las instrucciones del modelo que aparece en la caja… y eso si es que en algún momento deciden jugar con ella. Para muchos profesionales la vida es como un puzzle en el que las piezas sólo tienen una forma de encajar. Sin embargo, estamos en una época en la que si nos limitamos a seguir los planos o las instrucciones para crear algo predefinido, entonces vamos de culo.

Me entristece ver como gente que se “apasiona” con cosas sorprendentes, que tiene experiencias vitales únicas, que ha aprendido lecciones valiosísimas o que tiene una creatividad desbordante se limita a cubrir el expediente y a seguir la línea que alguien (quizás él/ella mismo/a) definió hace años o décadas.

En este momento no hay empleo y cuando vuelva no será como el de antes. Es absurdo prepararse, como otros miles o millones de personas, para ocupar puestos, cargos y posiciones estándar en las empresas. Cuando un puesto lo puede ocupar cualquiera, el valor disminuye casi a cero y posiblemente pronto lo hará una máquina o una App… si no lo hace ya.

Para adaptarte a la típica “job description” que piden en las empresas sólo necesitas una pieza del LEGO profesional o como mucho un par de ellas. Por eso funciona el Currículo, porque se limita a reducir una vida plena a un par de folios. Pero tu y yo y cualquiera somos mucho más de lo que pide una oferta de empleo miope redactada por alguien que no tiene ni idea de lo que realmente necesita una empresa y muchísimo menos de lo que tu eres capaz de hacer.

En el mundo profesional hay que empezar a entender que las necesidades también se pueden crear. Posiblemente eres capaz de aportar algo que ni siquiera se le ha pasado por la cabeza a los gestores de las empresas.

Esta semana, un alumno de formación técnica que estaba haciendo un master de Marketing me decía que era especialista en Big Data. Pues bien, tuve que decirle que si combinaba esos elementos y algunos más que poseía, podría ofrecer algo muy valioso a algunas empresas que quizás todavía no son capaces de entender lo que puede aportar el Big Data al Marketing y que posiblemente nunca publicaría una oferta de empleo solicitando alguien como él.

El empleo no existe, pero las necesidades si. Todo lo que hay que hacer es jugar al MECCANO profesional y crear algo útil y poner los dientes largos a un potencial empleador/cliente. Y por supuesto, debes saltarte al intermediario y tratar de llegar directamente al que manda y decide. Ya no puedes esperar sentado a que llegue la oferta de tu vida. En este momento tienes que crear algo útil, innovador y atractivo y mostrarlo por todos los canales para llamar la atención de quién podría estar interesado y que quizás todavía no había pensado en ello.

Todo, absolutamente todo lo que vivimos, aprendemos y experimentamos es útil. Todo va a la caja de piezas con la que podemos construir algo que interese a alguien. Puedes dejar que todo lo que vas acumulando esté cogiendo polvo en un rincón de tu cabeza o puedes empezar a jugar con ello.

Ahora el trabajo se busca, se crea, se construye, se deconstruye. Ahora puedes juntar tus piezas con las de otros. Ahora puedes tirar los planos y las instrucciones que vienen en la caja y empezar a dejarte llevar por tu imaginación, tus gustos y tus extravagancias. Los diplomas y los títulos cada día tienen más difícil competir con aquellos que demuestran y muestran lo que pueden aportar aunque no hayan pasado por una formación tradicional y reglada. Siempre habrá alguien que reconozca y valore lo que haces. Por eso es fundamental que cuando construyas tu profesión no te ocultes sino que debes salir y mostrarlo.

La carrera profesional ya no es un mueble de IKEA con las piezas justas y con instrucciones para tontos (aunque siempre te equivoques). Ahora cada cual debe acumular sus propias piezas, buscar las que le faltan y tratar de construir lo mejor que sea capaz.

No sabe/No contesta

PersonalidadEstas últimas semanas estoy impartiendo clases de Branding Personal a bastantes alumnos de algunas escuelas de negocios y en todos los casos me encuentro con la misma situación. La inmensa mayoría de ellos cree que no tiene nada interesante que decir. Cuando les pregunto sobre qué podrían hablar, generar contenidos o utilizar para posicionarse profesionalmente, a casi todos se les queda cara de No sabe/No contesta.

Lo que es especialmente grave es que esta situación de parálisis, de falta de ideas propias, de inexistencia de ganas de comerse el mundo se dé precisamente en entornos en los que los alumnos deberían estar deseando salir y cambiar las cosas.

Lo cierto es que últimamente estamos hartos de ver frases en las que se habla de reinventarse, de eso tan cursi de tomar las riendas de tu vida, de perseguir tus sueños y toda esas frases basura sacadas de Coelho o extraídas de El Secreto o de una taza de Mr. Wonderful. Pero en cuanto preguntas o profundizas algo, muy pocos son capaces de decirte qué es lo que quieren, cómo van a conseguirlo y concretamente qué están dispuestos a hacer o que precio pagarían para que ocurriese.

Claro que todos tenemos sueños, deseos, metas y objetivos. Pero el subidón se pasa muy rápido si no te pones inmediatamente a hacer algo. Y por favor, no me invoques el rollo de la actitud positiva porque, si tus éxitos dependen de eso, ya puedes esperar sentado. Para que ocurran cosas hay que hacer cosas. Es la ley de la acción y la reacción. Menos actitud y más disciplina.

En este momento, una de las mejores opciones que tenemos para poner la bola en movimiento desde el punto de vista profesional son los canales, en el mundo real y el “irreal”, que nos permiten hacernos visibles o algo mejor, hacer visible nuestro trabajo. Hoy todos tenemos plataformas de comunicación y formas de dar a conocer nuestro valor que nos permiten pasar del anonimato a empezar a ser tenidos en cuenta.

Entonces, ¿Por qué tan poca gente se pone en acción cuando les dices que sólo tienen que elegir los canales más adecuados y empezar a comunicar? Pues básicamente por dos razones.

La primera es casi automática, es el “no tengo tiempo” que normalmente suele significar “no me apetece dejar de hacer nada de lo que hago, si es que hago algo, para ponerme a hablar de asuntos relacionados con mi profesión más allá de lo que me obliguen a hacer”. “Yo solo hablo de trabajo en mi trabajo”. “No me pagan para eso”. De lo que no te das cuenta es que, hoy en día ya no trabajas para nadie más que para ti… aunque te paguen una nómina.

La segunda y mucho más preocupante es la de, “es que no sé que contar”, “es que no tengo nada que decir”, “es que cualquier cosa de la que hable va a parecer una tontería”. Si eso es así, realmente se enfrentan a una situación realmente grave porque están aceptando que su valor como profesionales es cercano a cero. ¿Cómo puedes esperar que alguien te tenga en cuenta si partes de la base que no se te ocurre nada que aportar, decir y cambiar?

En realidad, cuando alguien dice que no tiene nada que decir, creo que es síntoma de algo distinto, más bien creo que el problema está mucho más atrás. Lo que están transmitiendo es que no saben qué es lo que les gusta, a qué se quieren dedicar o qué desearían hacer profesionalmente. Si eso lo tuviesen claro, no les costaría nada empezar a hablar de ello y además rápidamente descubrirían sus carencias y harían lo posible para solucionarlas. En este momento, todos tenemos opciones de sobra para formarnos, aprender y llenar los huecos de conocimiento que nos faltan.

Si toda esa gente que dice en su perfil de Twitter que algo “le apasiona” o “soy un/a apasionado/a de…” lo dijese realmente en serio, se pasaría gran parte de su tiempo disponible aprendiendo y hablando de ello. Sin embargo, en muy pocos veo algo más que unos cuantos tuits esporádicos. Me parece que se dice mucho y se hace poco para demostrar que algo te “apasiona”.

La buena noticia es que, si realmente quieres hacer algo, tienes todo lo que necesitas. ¿Sabes leer y escribir? Pues ya no necesitas nada más. Si te gusta, “apasiona” o disfrutas con algo, simplemente cuéntalo, en todos los canales y formatos disponibles. ¿Quieres aprender más cosas? Pues busca los libros, blogs, vídeos o personas que puedan enseñártelo y cuando lo tengas claro, cuéntanoslo.

Todos tenemos algo que contar, todos tenemos una opinión sobre la forma de hacer las cosas, a todos se nos ocurren ideas absurdas o geniales que pasarán desapercibidas si no las exponemos. Lo peor que puedes responder cuando te pregunten qué es lo que te gusta o a qué te gustaría dedicarte profesionalmente es No sabe/No contesta.

Cupido, asesor de Branding Personal

MarcaMuchas veces, cuando se habla de branding, se hace referencia a marcas que enamoran. Para ejemplarizarlo se suele utilizar los casos típicos de Apple, Nike o Harley Davidson en el que algunos usuarios más entregados llegan a tatuarse el logo de esas empresas. Podría decirse que eso es amor… además de una soberana estupidez y de no tener claro en esta vida qué es lo realmente importante. Pero allá cada cual.

Pero mucho antes de que a algunos les diese por ponerse el símbolo de una empresa en su piel, algunos ya se ponían el nombre de su novia o nos decían lo que querían a su madre en su epidermis. Lo importante de todo esto es que detrás de una Marca Personal o comercial hay un elemento emocional que todo el mundo cita pero que pocas veces se gestiona bien.

tatuajelogoappleCuando explico qué es lo que hace que en un proceso de Branding Personal se establezca una conexión y un recuerdo memorable y valioso de algo o de alguien, suelo citar dos elementos, la confianza y la emoción.

Siempre que vamos a tomar una decisión, especialmente cuando tratamos con personas, hay un factor cerebral y otro más sentimental. Dicen que primero nos “enamoramos” y luego buscamos explicaciones racionales para justificarlo. No sé que va primero, pero está claro que el peso del corazón es tan importante como el del cerebro cuando hay que decidir algo que realmente nos importa.

En mis cursos y talleres siempre explico como conseguir credibilidad. Hay muchas formas de ganarse la confianza (políticos recordad, la confianza no se pide, se gana) pero básicamente se resumen en dos, demuestra que haces bien lo que dices que haces bien y consigue que otros lo cuenten y te recomienden. Podríamos hablar de muchos otros factores pero esos son los principales.

El problema es que en este momento hay mucha gente que hace bien las cosas y muchos, muchísimos más que no son tan buenos pero que lo “venden” como si lo fuesen. Por lo tanto, hay que recurrir a la otra variable, la emoción, la sintonía, la “química” para poder decidir entre varias opciones. Así que si el objetivo del Branding Personal es convertirse en la opción preferente, está claro que hay que enamorar, conectar o sintonizar emocionalmente con tu audiencia.

Y esto viene muy a cuento precisamente hoy porque mañana es el Día de San Valentín y podríamos decir que Cupido podría ser uno de los primeros Personal Branders y se especializó en la conexión emocional entre Marcas Personales.

La cuestión es, ¿Hay alguna forma de generar esa relación sentimental entre una Marca Personal o comercial y una persona? Pues si. Pero aunque conocemos los ingredientes, igual que ocurre con una paella, que sepas con qué se hace, no significa que te vaya a salir bien. Aquí tienes unos cuantos.

¿En qué crees? ¿Qué es importante para ti? Lo que hace que nos sintamos unidos a otras personas son los valores y las creencias comunes. En cuanto detectas que alguien tiene la misma opinión que tu, casi automáticamente se empiezan a generar conexiones invisibles. Sin embargo, cada día nos abrimos menos y si haces un uso profesional de Internet, todavía somos más fríos y asépticos. Así que en lugar de repetir decálogos fríos y consejos sin alma, pon algo de ti en cada tuit, post o conversación de café. Aunque te vuelvas más vulnerable.

¿Te ríes de ti mismo? Una de las cosas que he descubierto en mis charlas es que no hay mejor forma de conectar con otras personas que reírte de ti mismo, quitarte importancia o incluso hacer un poco (o un mucho) el ridículo. Estamos hartos de gente perfecta. Por eso odio los ejemplos de Marca Personal de gente “importante” que parece que nos está diciendo que nunca seremos como ellos. Nadie es perfecto, así que el que diga que lo es, lo que deja es una marca de personaje no de una persona. Si transmites que tu también te equivocas, pasarás a ser “uno de los nuestros”.

¿Eres auténtico? Evidentemente lo peor que puedes hacer es tratar de mantener una pose, de tener una máscara. Eso es justo lo contrario de lo recomendable para establecer “química”. Como ves, la autenticidad, que es uno de los fundamentos de la Marca Personal, es lo que te permite conectar con otros. Si eres auténtico no sé alguien si llegará a tatuarse tu nombre en las nalgas, pero no lo descartes.

¿Te dejas llevar? Hay gente a la que admiras por lo que sabe y te transmite mucha confianza pero con la que jamás te irías de juerga porque son fríos y aburridos como ellos solos. En esta vida tan corta hay que saltarse reglas, hacer algunas tonterías y olvidarse durante un rato de que mañana hay que madrugar. Aquellos que nos emocionan son los que, en algún momento han hecho algo inesperado, no los burócratas que no se han movido de su mesa.

¿Cuentas buenas historias? Todos tenemos algo que contar. La vida de cualquiera tiene anécdotas que emocionan y que hacen sentir a los demás más cerca de ti. Todo, lo bueno y o malo que nos ha sucedido en la vida nos hace ser como somos y siempre hay gente que lo comparte. Repasa tu vida, sonríe recordando esas situaciones ridículas, estimulantes, deprimentes o asombrosas y cuéntalas de la mejor forma posible.

Desgraciadamente parece que hay una obsesión por hacerse visible, por generar contenidos incontinentemente, por estar constantemente haciendo ruido en dospuntocerolandia pero muy poco de lo que transmitimos dice algo de lo que realmente somos, creemos, valoramos y pensamos. Y si no mostramos lo que nos hace humanos, personas e incluso imperfectos, ¿Cómo esperamos enamorar a alguien? y algo más importante, ¿Cuánto tiempo hace que no estás realmente enamorado?

Anti

PosicionHace bastante tiempo que decidí no opinar abiertamente de política en mi blog porque creo que eso debe quedar dentro de mi ámbito más privado. Por eso, aunque hoy voy a hacer referencia a un partido que todos podemos imaginar, es únicamente como punto de partida para desarrollar un argumento relacionado con el Branding Personal.

Todo empezó hace unos días mientras repasaba algunas notas sobre los pilares de una buena Marca Personal. En ellas recordaba lo importante que es estar enfocado hacia las soluciones. Normalmente las Marcas Personales y comerciales que tienen más valor son aquellas que detectan necesidades y problemas e inmediatamente ofrecen respuestas. Cuanto más creativas, innovadoras y originales sean las propuestas, más valor tendrán esas marcas. Por eso tiene tanto valor una empresa como Apple y por eso Steve Jobs se ha convertido en un icono.

Creo que no descubro nada si digo que uno de mis errores durante estos años ha sido el de criticar y atacar, muchas veces de forma exagerada e injusta temas como los Recursos Humanos o algunas tendencias dospuntocerolenses. Sigo pensando que se siguen haciendo muchas cosas mal, sin embargo, la lección aprendida es que para que te valoren no basta con decir lo que está mal sino que inmediatamente hay que ofrecer soluciones válidas. Si no tienes nada mejor que ofrecer, mejor cállate.

Lo cierto es que ponerse en modo ANTI o posicionarse como un contreras que cree que hay que acabar con todo lo actual sin aportar algo realmente útil y probado es demasiado fácil y yo diría que es incluso agradable porque no tardan en aparecer personas que sintonizan contigo, que se consideran víctimas del sistema (muy pocas asumen su cuota de responsabilidad) y te dan palmaditas en la espalda.

Siempre que una persona critique lo existente va a encontrar gente que la acompañe y que salga a gritar con ella. Pero, y luego ¿Qué?

Si yo estoy dispuesto a pagar, votar o enamorarme de algo o alguien no es sólo porque todo le parezca mal sino porque va a hacer algo que mejore mi situación. El problema es que una vez pasado el subidón, no queda nada.

Lo ANTI funciona muy bien. Hemos visto como algunos de los tiranos más crueles de la historia se han subido al carro de lo ANTI, de buscar un enemigo fácil. ¿Hay algo más sencillo que poner una “etiqueta”, una estrella de David o un distintivo de otro tipo para señalar y eliminar a quienes no te gustan? ¿Hay algo más fácil que hacer chistes metiéndose con una persona o un grupo de individuos con alguna característica común? Los ANTI siempre han sido unos excelentes marketinianos encontrando eslóganes y mantras.

Recuerdo unos cursos que impartí hace unos años en un parque temático en los que me decían que si a alguien le gustó la experiencia no se lo contaría a mucha gente pero que si tuvo algún problema, se enteraría todo el mundo. Lo negativo se extiende como la pólvora, especialmente en un país como el nuestro.

La crítica engancha. Lo ANTI te hace sentir que formas parte del rebaño. Es incluso estimulante verte rodeado de gente que grita lo mismo que tu contra alguien que normalmente no está presente. Miras a tu alrededor y te encontrarás con mucha gente que está CONTRA algo pero verás a muchos menos que ofrezcan soluciones. Quizás por eso en este país casi todo el mundo sueña con ser funcionario pero muy pocos se atreven a montárselo por su cuenta.

Todos conocemos a los típicos pesados de oficina y de máquina de café que no hacen más que criticar todo lo que haga la empresa. Que te cogen en un rincón y ponen a parir a cualquiera que haya hecho (o no) algo que no les parezca bien. Durante algún tiempo puede tener algo de gracia escuchar a esa gente, pero poco después acabarás huyendo de ellos porque son destructivos, tóxicos y desmoralizadores.

Puede que durante algún tiempo estuvieses saliendo con alguien que nunca te ofrecía propuestas divertidas o interesantes para hacer juntos pero que cuando tu le planteases algunas ideas te dijese que no a todas. Supongo que acabaríais dejándolo. Y si no es así, pues lo siento.

Lo ANTI es perezoso. Simplemente se limita a coger lo existente y eliminarlo. Desgraciadamente casi nunca proponen algo mejor o realmente válido que funcione o algo peor, proponen soluciones que jamás han visto la luz más allá de un papel o de un libro de un intelectual o un teórico que no ha tenido demasiadas oportunidades de dirigir o gestionar nada. Y esto ocurre en la política, los Medios Sociales, la gestión de empresas o el fútbol.

Como digo, si hay alguien con fuerza moral para decir todo esto, soy yo. Durante mucho tiempo me he dedicado a criticar y a ponerme ANTI. Y todavía me sale con frecuencia. Sin embargo, he comprobado a base de palos que si alguien te va a comprar, leer o casarse contigo es porque le estás dando algo que realmente merezca la pena.

Creo que con los políticos que nos han dirigido en las últimas décadas ocurre como con Windows. Tienen muchos fallos, nos dejan colgados, son torpes, son poco atractivos, cada actualización es peor que la anterior, son fácilmente corrompibles,… pero de momento no ha surgido un LINUX o un iOS en el mundo de la política, todo lo que hay es gente que cree que es mejor volver a las tarjetas perforadas.

Si quieres dejar huella, puedes y debes detectar problemas y necesidades, pero inmediatamente después debes ofrecer soluciones y propuestas válidas y probadas o, al menos, que se sostengan. Es la única manera de que tu Marca Personal sea reconocida y valorada.

O potencias tu Marca Personal o acabarás regalando tu trabajo

VentaEl miércoles me acerqué a la presentación de #SuperProfesional, el libro de Alfonso “Yoriento” Alcántara y me encontré con muchos amigos a los que hacía tiempo que no saludaba como Jose Miguel Bolivar, María Luisa Moreno o Juan Luis Polo.

Ayer participé en una reunión con medios de comunicación en la que se les explicaba el proyecto de PlanetaHipermedia en el que intervengo y también pude saludar a otro buen puñado de amiguetes o colegas como Rubén Turienzo, Antxo Perez o, de nuevo, Alfonso Alcántara.

Lo interesante, y también un poco estresante, de hablar con esta gente tan genial es que no paran, siempre están dándole vueltas a la cabeza para crear cosas nuevas. Eso te inspira y te pone las pilas.

Aunque casi todos nos conocemos desde hace ya bastantes años, lo que vengo detectando desde hace algún tiempo en conversaciones con estos amigos y con muchos otros es que cada día somos más conscientes de que hay que convertir nuestra pasión en un negocio. O como dijo alguien, está bien apasionarse por nuestra profesión pero también es necesario profesionalizar nuestra pasión. O dicho en cristiano, si no encuentras el modo de monetizar tu trabajo vas a durar dos telediarios.

La mentalidad dospuntocero del todo gratis y del buenrollismo parece que lo ha impregnado todo y pensamos que es de mal gusto hablar de dinero y que es un pecado mortal tratar de vender algo. Creía que esa era una forma de pensar de los que tenemos más de cuatro décadas a la espalda pero por lo visto la cosa sigue y va a peor. Pero como dice mi amigo y colega Jordi Collell, #logratismata y creo que tiene toda la razón.

Comentaba Alfonso Alcántara en la presentación, que para promocionar su libro envió un mensaje a su lista de correo. Decía que era el único correo electrónico promocional que había enviado en todo el tiempo que lleva en La Red. Pues bien, al parecer hubo gente que se mosqueó porque le parecía que estaba haciendo “spam”. ¿Pero nos hemos vuelto locos o qué? ¿Cuanto tiempo lleva Alfonso, o tantos otros colegas como los que te comento, aportando conocimientos, contenidos y buen rollo sin pedir nada a cambio? ¿Cuantas personas han cambiado su actitud, han aprendido algo o simplemente han disfrutado con sus aportaciones sin pagar un céntimo y sin ser molestado con mensajes en su buzón de correo?

Creo que para sobrevivir en el nuevo entorno en el que nos encontramos debemos empezar a pensar como profesionales y no como aficionados. Debemos ser conscientes del valor que somos capaces de generar y pedir una compensación justa por ello. Y esto es aplicable a cualquier profesional.

Hemos aceptado con mucha alegría eso de trabajar gratis o por una miseria, de dedicar nuestro tiempo y nuestro esfuerzo a cualquiera que te diga que va a proporcionarte beneficios en el futuro hipotético, a tener un contrato de becario hasta que te jubiles, incluso a pagar a cambio de tener una línea más en un currículo. Pero en un mundo de profesionales con Marca Personal, es imprescindible que se reconozca el trabajo de cada uno de nosotros. ¿De qué te sirve estar muy bien posicionado si nadie va a pagar un Euro por lo que ofreces?

Seguro que a nadie se le ocurriría entrar en un Carrefour, en una gasolinera de REPSOL o en unas oficinas de Iberdrola y pedir que le regalen un jamón, le llenen el depósito o le den un año de electricidad por la cara. Pues bien en el mundo de Internet es muy habitual para muchos profesionales independientes que alguien a quién no conoces de nada te escriba para pedirte consejos, recomendaciones, contactos, tiempo o incluso parte de tu trabajo. Lo peor de todo es que todavía muchos nos sentimos culpables por no dar lo que se nos solicita. Y si te descuidas, el solicitante te pondrá a parir y te acusará de todo por no dejar lo que estés haciendo para responder a sus peticiones.

Creo que no podemos quejarnos de los “malvados mercados” que pretenden rebajar los sueldos a lo mínimo si paralelamente nosotros estamos intentando que otros nos regalen su trabajo.

Estés en el sector que estés, sea tu profesión la que sea, mi recomendación es que si quieres que te valoren, debes poner un precio justo a tu trabajo. Hay determinadas líneas rojas que no deberías permitir que se cruzasen ni por ti ni por todos tus compañeros… como decíamos en el cole.

Dospuntocerolandia es un escaparate excelente para regalar muestras de tu trabajo que demuestren tu capacidad, pero no debería convertirse en un buffet libre.

Este no es un artículo escrito en un momento de enfado, ni siquiera trata de una situación o una persona concreta. Simplemente trato de reflexionar sobre la dificultad de progresar profesionalmente en este nuevo entorno si no somos capaces de hacer valer nuestro trabajo. Son ya bastantes los profesionales que he conocido en la última década que empezaron con mucha fuerza en el mundo virtual y han acabado teniendo una presencia testimonial o simplemente lo han dejado porque se han dado cuenta de que el negocio está ahí fuera. Y eso nos empobrece a todos.

Por lo que percibo en la gente que conozco, cada día va a ser más frecuente que los mejores profesionales empiecen diseñar estrategias “Freemium” similares a las de algunas empresas de Internet, con una oferta gratuita y con otra más valiosa por la que habrá que pasar por caja.

Creo que los profesionales nos dirigimos a un panorama similar al de las empresas y productos. O desarrollamos una Marca Personal fuerte o acabaremos regalando nuestro trabajo o cobrando lo justo para subsistir. Y eso sólo beneficia a unos pocos y no precisamente a quienes hacemos el trabajo.

Análisis

PersonalidadLas 9:33 y mi post del martes sin escribir. Pero tiene su explicación. Hoy me tocaba hacerme un análisis de sangre y se me ha echado la mañana encima. No es nada grave, es un análisis rutinario que me pide mi endocrina que me está guiando en esta misión casi imposible de conseguir un peso adecuado. Esta vez he sido bueno y voy a pasar el examen con nota… no como otras veces.

Aunque nunca he sido hipocondríaco, lo cierto es que cuando la doctora me dijo que me hiciese mi primer análisis hace unos meses me preocupaba que me encontrasen cualquier cosa. Al final, como ocurre casi siempre que te preocupa algo, te das cuenta que los temores son infundados.

Siempre digo y seguiré insistiendo en que para diseñar una Estrategia Personal, una de las primeras cosas que hay que hacer es establecer un objetivo, un punto B. Pero la lección aprendida del asunto de los análisis es que, además de tener claro el destino, antes de empezar un proceso de cualquier tipo es imprescindible tener clara cual es tu situación inicial, el origen, tu punto de partida, el punto A.

El problema de los análisis, autoanálisis, auditorías o chequeos es que siempre acojonan un poco.

Cuando pongo algún ejercicio a los asistentes a mis cursos de Marca Personal en los que deben preguntar a sus compañeros de qué modo les etiquetarían, siempre hay murmullos de desconfianza. No estamos acostumbrados a pedir opinión sobre nosotros o a realizar al equivalente a una ITV de nuestro posicionamiento y de la forma en que nos perciben. Lo curioso es que siempre se sorprenden para bien porque lo que suelen decirles es mucho mejor de lo que esperaban y aunque no lo fuese esa es la única forma de mejorar.

  • ¿Cómo te percibe la gente que te conoce?
  • ¿De qué modo describen lo que haces?
  • ¿Qué etiquetas te “cuelgan”?
  • ¿Qué atributos destacan de ti?
  • ¿En qué creen que eres excelente?
  • ¿Qué piensan que debes mejorar urgentemente?
  • ¿Estás llegando a quién quieres llegar?

La cuestión es que es imposible mejorar o tomar medidas, igual que haría mi endocrina, si no tienes claro cuales son tus niveles de los principales indicadores de tu Marca Personal o de cualquier otra cuestión relacionada con tu desarrollo profesional. Está muy bien eso de buscarse en Google para ver lo que se dice de ti pero lo que realmente importa es hacer esa búsqueda en el mundo real y preguntar a los que realmente nos conocen y a quienes verdaderamente deberían importarnos.

Otra forma de revisar tu situación es tratar de verte desde fuera. Sería genial poder hacer algo así como eso que se puso tan de moda hace unos años que llamaban “viajes astrales” en los que te separabas de tu cuerpo y podías verte a ti mismo. Lo que trato de decirte es que debes tratar de analizarte a ti mismo como una tercera persona, de la forma más objetiva posible. Y eso si que asusta, especialmente si eres muy crítico contigo mismo.

Esta semana, por fin creo que voy a poder terminar mi primer curso en vídeo sobre los diferentes elementos de una Estrategia Personal y lógicamente será sobre Branding Personal. Lo cierto es que debería haberlo hecho hace semanas o meses. Tengo la infraestructura, tengo el contenido, tengo las ganas de hacerlo. Entonces ¿qué es lo que me ha paralizado una y otra vez? Pues de nuevo, la visión de mi mismo.

Cuando te grabas en audio o en vídeo te das cuenta de tus errores y si eres un poco crítico, te parece fatal como lo haces. También me ha ocurrido con mis libros. Cuando los he terminado nunca me han terminado de convencer pero cuando los veo maquetados y, sobre todo, cuando ha pasado algo de tiempo los veo como si no fuesen míos y me suelen gustar más.

Pues bien, esa visión de tu trabajo en audio, vídeo, en tu blog (también por eso me gusta tanto) o en cualquier otro tipo de formato es una forma de análisis y te permite mejorar. Si escondes la cabeza y no miras (como hacen algunos cuando les sacan sangre), entonces te quedarás como estás… y eso en el mejor de los casos.

No sé cuantas veces he grabado, borrado, repetido, vuelto a grabar y vuelto a eliminar lo que he hecho para este primer curso. Pero cada vez que lo revisaba aprendía algo nuevo. Y eso no se puede conseguir si no haces algo, lo analizas y realizas los ajustes pertinentes. ¿Significa eso que va a quedar perfecto? De ninguna manera, pero una Estrategia Personal y el desarrollo de una Marca Personal es un proceso sin fin y cada vez que haces algo hay que volver al principio con las lecciones aprendidas para poder hacer ajustes. Y si no analizas, entonces es como si cada vez empezases de nuevo.

Analízate, consigue datos sobre ti y sobre tu trabajo, pregunta a los demás como te ven y de qué forma creen que podrías ser mejor… y luego haz un diagnóstico y toma tus propias decisiones. Asusta, da pereza, te puede hacer sentir incómodo, te puedes mosquear, lo sé, pero para llegar a B antes debes saber cual es tu situación A.

Ale, pues ya está. Un poco más tarde de lo habitual, pero ya he cumplido con mi obligación.

Stakeholders

Publico

Stakeholder: Se puede definir como cualquier persona o entidad que es afectada o concernida por las actividades o la marcha de una organización. Wikipedia

Cuando diseñamos una Estrategia Personal solemos dedicar mucho interés a la promoción, a la visibilidad, a la oferta o a los objetivos pero, con frecuencia nos olvidamos de que vivimos en un entorno con múltiples “jugadores” y cada uno de ellos va a jugar un papel distinto que quizás vaya mutando con el tiempo.

Suelo decir que una Estrategia Personal es un viaje desde un punto A en el que nos encontramos a un punto B al que queremos llegar. Igual que ocurre con cualquier otro trayecto, el camino no es directo ni está despejado, por eso debemos planificarlo antes. Pero si eso no fuese suficiente, sobre la marcha nos vamos a encontrar con personas y organizaciones que nos van a acelerar, ayudar, acompañar, frenar, desviar o apoderarse de nuestros recursos. A todos ellos los anglosajones le han puesto un nombre muy chulo que parece sacado del catalogo de IKEA, Stakeholders.

Si miras a tu alrededor verás a unos cuantos Stakeholders. Tus compañeros, tu jefe, tu pareja, tus hijos, un tipo en el periódico que dice que hace lo mismo que tu, una empresa que ha creado una aplicación que convierte tu trabajo en obsoleto,… Vamos que en cuanto lo piensas un poco te das cuenta de que tu ecosistema personal o profesional es más complejo que el de la selva amazónica.

A la hora de posicionar tu Marca Personal debes saber quien es quien para no perder el tiempo, para evitar disgustos o para llegar antes a tu destino. Si no lo tienes en cuenta es como si programases tu GPS para hacer un largo viaje pero sin tener en cuenta el tráfico, donde repostar, donde comer o donde te vas a cruzar con un grupo que piquetes.

Estos son algunos de los Stakeholders, personas u organizaciones que debes tener en mente

Clientes

Estos son quienes deberían ocupar la mayor parte de tu tiempo. Son aquellos en los que quieres generar un impacto para conseguir un resultado. Como estamos hablando de personas, quiero que pienses que también tienes clientes en tu ámbito privado. Tu mujer, tu marido, tus hijos, tus padres, tus amigos también son clientes porque esperan algo de ti. Desde el punto de vista más profesional, cliente es toda aquella persona u organización que esperas que te compense por tu trabajo. Si no lo va a hacer, entonces será un fan, un “follower” o cualquier otra cosa, pero no un cliente.

Competidores

Se trata de cualquiera que aspira a llenar  el mismo espacio mental que pretendes ocupar tu. No tiene porque ser un profesional o una persona que haga lo mismo que tu, basta con que te conviertan en irrelevante y ya no seas la opción preferente. Quizás el móvil de tus hijos es tu competencia porque está acaparando su atención. La competencia no es mala, implica que hay mercado y además te obliga a mejorar y a mantenerte alerta.

Socios

Son personas u organizaciones que se dirigen al mismo lugar que tu y con los que puedes compartir recursos. Vivimos en un mundo en el que cada día es más importante establecer vínculos con otras personas. Por eso es importante la Marca Personal, porque facilita el establecimiento de esas relaciones de confianza entre aquellos que dejan claro a qué se dedican y qué es lo que les hace valiosos.

Proveedores

Son individuos o empresas que pueden ayudarte en tu viaje pero a cambio de una remuneración. Una empresa de recolocación, un coach o un “freelance” que diseñe tu web son ejemplos de proveedores en tu Estrategia de Marca Personal.

Apoyos

Son esas personas, normalmente cercanas, que siempre están dispuestas a ayudar o a echarte un capote. Desgraciadamente sólo nos damos cuenta de que existen cuando las necesitamos y acuden incluso sin pedírselo.

Mentores

A diferencia de los proveedores, un mentor es alguien experimentado que te echa una mano de forma desinteresada. Esta es una de las figuras más interesantes y más valiosas en tu Estrategia Personal. Si tienes la suerte de encontrar alguno, cuídalo y agradéceselo siempre que puedas.

Seguidores

Dospuntocerolandia ha conseguido que el fenómeno “fan” se democratice… al menos en teoría. Hoy cualquiera que haga las cosas medianamente bien y sepa comunicarlas podrá tener su grupo de “fans”, “followers” o seguidores. Creo que hay que ser muy respetuoso con la atención y el tiempo que te dedican los seguidores pero no deberías obsesionarte por conseguir grandes cifras ni tampoco deberías perder de vista a todos los “stakeholders” anteriores. El seguidor te animará, te dirá que eres un “crack”, pero es muy difícil que pase a alguna de las categorías anteriores… excepto la de competidor si es tan fan que quiere hacer lo mismo que tu.

Una cosa más. Ninguna de estas personas u organizaciones que van a influir en tu proyecto va a ocupar un sitio fijo. Constantemente pueden estar mutando o incluso compartiendo varios roles. Un competidor puede convertirse en tu socio o incluso ser un mentor en ciertos momentos. Un “Follower” puede ser un cliente, un proveedor o un competidor. Un cliente puede ser un apoyo o un socio. Lo importante es que identifiques y tengas en cuenta a todos aquellos que puedan influir en tu proyecto. Y no descartes a nadie. Muchas veces aquellos que consideres más irrelevantes pueden cambiar tu vida. El cartero que te lleva las cartas a casa puede que sea más importante en tu Estrategia Personal que el director general de una multinacional.