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Este fin de semana leía en el suplemento dominical de ABC una entrevista a uno de mis autores preferidos, Tom Wolfe. Como siempre, además de sus opiniones directas y politicamente incorrectas, aparecía con su aspecto de dandy, vistiendo un traje y un sombrero blanco.
Para cualquiera que no haya leído alguna de sus novelas o artículos, su aspecto puede ser chocante y quizás podría quedarse simplemente con la idea de que es un tipo algo extravagante que se dedica a escribir. Pero lo que hace que Wolfe sea un tipo interesante no es su “envase” sino su contenido. Y ahí es donde muchas veces suelen equivocarse quienes piensan en Marca Personal.
Cuando se habla de Marca Personal, rápidamente surge el concepto de diferenciación. Parece que el objetivo de una marca es ser distinto, diferente o llamar la atención. Por eso hay tanta obsesión por hacer cosas que destaquen momentaneamente o por hacer algo que tenga un efecto inmediato (y normalmente fugaz). Por eso hay tanta gente que se preocupa más por su aspecto, por su avatar o por el diseño de su sitio dospuntocero que por el fondo, el contenido o la sustancia. Y es justo en esto último en donde hay que hacer el esfuerzo por sobresalir y destacar. Pero claro, eso es mucho más dificil y requiere mucho más tiempo.
Es curioso porque en esa misma entrevista, a Wolfe le preguntan por uno de sus enemigos del mundo de la literatura norteamericana y da una respuesta que me parece que refleja muy bien la diferencia entre PARECER y SER
Su oficio era “ser un gran escritor”, no escribir grandes libros. (Refiriéndose a Norman Mailer)
Parece que a mucha gente le ocurre como a Norman Mailer, están empeñados en interpretar un papel, un personaje aunque carezca de contenido o no tenga recorrido.
Ayer “destituyeron” a Mourinho. Mucha gente ha dicho durante los meses en que ha sido entrenador que es un tipo “Distinto”. Quizás sea así por sus modales o por su forma de decir las cosas. Pero la sustancia, las victorias o los resultados depotivos no han demostrado que sea tan “distinto” en lo importante como hubiesen querido los aficionados. Podría decirse lo mismo que de Mailer. Su oficio era “ser un gran entrenador”, no ganar grandes campeonatos.
Está claro que si quieres posicionarte debes ser diferente pero no del modo en que suele entenderse. No se trata de hacer cosas raras, de vestir de un modo bizarro o de tener comportamientos imprevisibles. Es algo mucho más simple, se trata de aplicar la regla del MÁS (+) y del MENOS (-). Me explico.
Si quieres que te consideren como un profesional “diferente” tienes que demostrar que lo que haces es capaz de obtener MÁS resultados que otros o de conseguir que se produzcan MENOS efectos negativos o indeseados de algo que tu competencia. Y luego podrás vestir de blanco, montar un numerito en medio de la calle o tatuarte una frase en chino en la espalda.
Si quieres que te consideren como un profesional al que hay que tener en cuenta debes ser capaz de hacer y demostrar que puedes conseguir que alguien sea MÁS feliz, gane MÁS dinero, sea MÁS querido o tenga MÁS oportunidades. O por el contrario puedes hacer que alguien pierda MENOS tiempo, tenga MENOS preocupaciones o invierta MENOS recursos para conseguir un resultado.
Ser diferente es un concepto relativo porque siempre se refiere a alguien o a algo. Recuerdo que en uno de mis primeros empleos había una compañera que, cuando alguien le decía que estaba más delgada, siempre preguntaba, ¿Más delgada que qué? Y ahí está la clave. Cuando intentas diferenciarte no se trata de ser distinto a todo el mundo sino de conseguir que te perciban como alguien un poco mejor en algo que tu competencia.
Si estás a punto de terminar una carrera, si eres un profesional de más de 50 años, si estás a punto de sufrir un ERE, si… lo que debes preguntarte es ¿En qué soy distinto al resto de los compañeros o profesionales? o mejor dicho ¿Qué soy capaz de hacer mejor que ellos? Y debes encontrar la respuesta adecuada. No se trata de tener más “followers” o tener una foto más cachonda en Facebook sino de demostrar que eres capaz de aportar algo MÁS que los demás.
En algún sitio leí que la diferencia entre ganar una carrera o perderla es cuestión de décimas de segundo. Que el cambio del agua líquida a vapor es de un grado. Pues bien, esa pequeña diferencia, puede cambiar tu vida. Esa pequeña ventaja competitiva puede conseguir que te contraten, no te despidan, te paguen más o te den un beso.
Así que, la próxima vez que pienses que una Marca Personal trata de ser distinto espero que pienses de otro modo. Se trata de ser diferente si pero ¿En qué?
NOTA: Ayer leí un artículo de Risto Mejide muy interesante en el que habla de muchos de los temas que llevo aquí comentando desde hace años. No busques trabajo.
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Como hago todos los días, me he levantado temprano a trabajar y como hoy es viernes toca escribir en el blog. Pero hoy es un día un poco distinto porque me enfrento al cambio de uno de los profesionales con Marca Personal en el que he confiado en los últimos quince años. No es algo que haya decidido yo, ni siquiera él. Ángel, mi peluquero se jubiló tras mi último corte de pelo y dentro de un rato me enfrento a una de esas situaciones de incertidumbre que se generan cuando la confianza generada por una marca no existe aún.
Me apetece escribir este post porque habla del mundo real, de personas que dejan huella, de profesionales con Marca Personal aunque ellos no lo sepan. Estoy harto de que se utilicen ejemplos de desconocidos muy conocidos para hacer un análisis de su estrategia de Branding Personal. Me refiero a los Obamas, Cristianos Ronaldo, Ladys Gaga o incluso el Papa Francisco.
La Marca Personal se basa en la autenticidad, y lo que vemos de esas Personas-Personaje no sabemos si es algo real o una imagen artificial creada por un equipo de comunicadores. Todos ellos tienen una marca (no se puede no tenerla) pero será la que conocen los de su círculo más cercano y no la que nos muestran en TV o en grandes anuncios. ¿Quieres ejemplos de Marca Personal? Pues no busques muy lejos, mira a tu alrededor y verás unos cuantos, para bien y para mal.
Pues bien, Ángel es uno de los mejores ejemplos de Marca Personal.
Objetivos. Dudo que Ángel hiciese alguna vez un plan de empresa o diseñase una estrategia de Branding Personal, pero siempre he tenido claro que sabía lo que quería. Ángel empezó trabajando para otra peluquería pero en un momento tuvo claro que quería tener negocio propio. Así que hace ya muchos años se cruzó conmigo en la calle, me dió su tarjeta (apenas nos conocíamos de un par de cortes de pelo) y me invitó a su nuevo “proyecto”. Ángel lo tenía claro. Desde entonces no le he fallado nunca.
Profesionalidad. Cuando se habla de Marca Personal solemos olvidarnos del aspecto más importante para mí, me refiero a hacer bien las cosas y a ser bueno en su profesión. Y Ángel ha sido siempre el mejor. Ángel no es estilista, no hace tatuajes, no es asesor de imagen, no se dirige a los metrosexuales sino a los retrosexuales como yo. Ángel es PELUQUERO de los de siempre, de los buenos, de los que te corta el pelo como a tí te gusta, sin chorradas ni florituras ni preguntas.
Estilo. En Branding se suele hablar de la Experiencia de marca, pues bien, Ángel ha sabido crearla sin habérsela planteado jamás. Ir a su peluquería era una experiencia agradable, en la que te sentías cómodo. En el revistero de su peluquería no tenía el GQ, ni el Fortune, ni el Esquire, ni el Yorokobu, ni Redes o alguna otra Punsetada (¡Gracias a Dios!, esa hubiese sido motivo suficiente para cambiar de peluquero) . Tenía el Marca y revistas de coches. Y a mi me gustaba aunque me aburre el futbol y los coches. Y también tenía una foto suya enmarcada con Jesús Gil porque Ángel es del Atlético de toda la vida. Pero ir a su peluquería era una experiencia deseable y antiestresante.
Confianza. Pero el núcleo de su Marca Personal, la fuerza que le convierte en un profesional de referencia para mi y para muchos otros es que podías confiar plenamente en él. Quizás no lo has pensado, pero un peluquero es uno de los profesionales en los que más debes confiar porque su trabajo va a influir mucho en tu vida durante mucho tiempo. Pues bien, Ángel sabía como me gusta cortarme el pelo. No tenía ni que preguntar porque ya tenía configurado mi “perfil” en su cabeza. Ángel sabe que no me gusta conversar, así que cada vez que iba a cortarme el pelo me hacía las preguntas clásicas y punto. Y ahí es donde una Marca Personal o comercial se la juega porque a las personas no nos gustan las sorpresas.
Marketing. Como tantos otros profesionales en este país que tiene que levantar una persiana de su negocio cada día, Ángel no tiene Twitter ni Facebook ni blog ni nada por el estilo. Pero en su entorno le conoce todo el mundo porque hace un buen networking, saluda a todo el que se cruza por la calle, se toma el café con los vecinos, es amigo de los “influencers” (el quiosquero, el de la ONCE, el de la lotería,…) pero sobre todo utiliza el mejor marketing posible, el boca a boca y la recomendación de todos sus clientes satisfechos. Ángel no tiene “followers”, tiene muchos clientes-amigos que le echaremos de menos.
Podría seguir desglosando la Marca Personal de mi peluquero o de Dani mi quiosquero o de… pero lo dejo aquí porque hay que ponerse en marcha y dentro de un rato me enfrento a un nuevo profesional de la peluquería que espero que esté a la altura de la Marca Personal de su antecesor.
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El hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras.
Aristóteles
Dicen los expertos en comunicación que una de las cosas más difíciles es mantenerse callado cuando nadie dice nada en una conversación. Dicen que gestionar bien esas situaciones es uno de los secretos de los buenos negociadores porque si se produce el silencio, ”el otro” siempre acaba hablando más de la cuenta. Tenemos una especie de miedo al vacío que nos empuja a llenar todos los huecos.
En dospuntocerolandia parece que ocurre lo mismo y existe la tendencia a mantener una conversación constante. Supongo que, como dicen que ahora todo son conversaciones, es normal que ocurra . El silencio virtual parece que está mal visto. Incluso te sientes culpable cuando algún desconocido te escribe pidiéndote algo (una recomendación en LinkedIn, un “me gusta” en Facebook, un RT en Twitter o te hace una pregunta por email o en tu blog) y no respondes.
En La Red la situación es más grave porque los gurús del Social Media primero nos dijeron que si no estamos en Internet no existimos (eso es porque ellos sólo existen gracias a Internet) y ahora nos dicen que si no estamos diciendo cosas constantemente y en todas partes tampoco existimos. Así, poco a poco nos vamos metiendo en una dinámica absurda en la que el silencio no existe. Se podría resumir como “Hablo luego existo”.
Pues bien, desde el punto de vista del Branding Personal, todo cuenta, todo va a servir para juzgarte, etiquetarte y clasificarte. Y eso incluye lo que dices y también lo que callas.
Ahora se habla de leyes de transparencia y de mostrarlo todo. Pues bien, creo que es un error abrirse completamente. No puedes ir enseñandolo todo por ahí. Ya se sabe que es mejor insinuar que mostrar. Como dicen los periodistas del “corazón”, a veces es conveniente aplicarse aquello de “valgo más por lo que callo que por lo que hablo”.
Quizás pienses que lo que te digo es algo que va en contra de algo fundamental para la Marca Personal como es la Autenticidad. Pero no es así. Lo que te estoy diciendo no es que engañes, mientas o escondas información relevante sino que escojas aquello que es realmente importante.
Los maestros del Branding Personal suelen decir que si quieres posicionarte no puedes elegir docenas de atributos o de adjetivos que te definan porque eso genera confusión. Debes escoger aquellas palabras o ideas que mejor representen lo que quieres transmitir. Y eso se aplica a cualquier tipo de información.
No digo que no escribas un tuit comentando la última película que has visto o incluso una foto de comida o Carpantuit. Eso te hace más humano y cercano. Pero si dejas que lo irrelevante, trivial o superficial acapare la información que transmites es como si en el mundo “real” te pasases el día de cotilleo. Lo que pretendes es que te perciban como un profesional valioso y que te asocien a un beneficio. Y si un día no tienes nada que decir, pues simplemente te callas.
Las empresas con marcas fuertes no sólo tienen buenos productos, buenas instalaciones y gente lista y guapa, también tienen aspectos menos llamativos o esteticamente vulgares pero necesarios para su funcionamiento. Pero no es eso lo que muestran cuando hablan de sí mismas. Eso no las convierte en mentirosas, simplemente se trata de escoger aquello que realmente es relevante para que te tengan en cuenta.
Cuanto más cosas dices es más probable que te juzguen injustamente o algo peor, justamente. Todos sabemos que, en las entrevistas de trabajo, los responsables de selección de R2H2 son capaces de convertir una información inocente de tu Curriculum en una prueba de que participaste en el 11-S. Así que imagínate lo que puede ocurrir con cualquier cosa que digas en La Red.
Con todo esto no quiero asustarte. Lo cierto es que normalmente nunca pasa nada y si te comportas de una manera normal y lógica y lo haces durante mucho tiempo vas a conseguir que te conozcan e incluso que no te tengan en cuenta las meteduras de pata. Pero quiero que entiendas que el exceso de información, la sobrevisibilidad o la verborrea dospuntocero puede que no sólo no te ayude a posicionarte sino que quizás te perjudique porque te difumine o genere confusión.
Creo que los mayores errores cometidos en las Redes Sociales no se deben a haber dicho pocas cosas sino a haber hablado más de la cuenta.
Supongo que en dospuntocerolandia debería haber alguien que nos dijese algo parecido a aquello de las películas de policías. “Tiene derecho a un Community Manager y si no puede pagarlo tendrá uno de oficio”.
Quizás deberíamos aplicarnos aquello de:
Todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra
o incluso, ¿Por qué no te callas?
NOTAS: Esta tarde iré a la presentación del libro de Oscar del Santo (De Twitter al cielo) en Madrid y mañana estaré en la Universidad de Valladolid dando una charla. Ambos eventos son en abierto.
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No hay que ser grande para empezar pero hay que empezar para ser grande.
Zig Ziglar
“Ya soy muy mayor para esto”, “¿Cómo voy a posicionarme siendo tan joven?”, “En este momento, mi trabajo no me deja tiempo para nada y menos para el Branding Personal”, “Yo lo que necesito es un empleo cuanto antes y esto del Branding Personal requiere tiempo y paciencia”, “A mi ahora me va muy bien y no voy a perder ni un minuto en gestionar mi Marca Personal”, “Esto del Branding Personal es una chorrada porque si haces bien tu trabajo con el tiempo recibirás tu recompensa”.
Desde hace años me he encontrado con montones de respuestas como las anteriores. La capacidad del ser humano de encontrar excusas para no hacer algo que no le gusta es muy poderosa. A veces pienso que si la gente tuviese la misma creatividad para hacer las cosas en lugar de para evitarlas el mundo sería mucho mejor.
Cuando explico a la gente que esto del Branding Personal es algo que no requiere una preparación o una inteligencia fuera de lo normal o que apenas cuesta dinero pero que implica una inversión de tiempo, paciencia y esfuerzo se agarran a esto último.
Supongo que nos hemos acostumbrado a que nos vendan resultados rápidos, efectos inmediatos y soluciones mágicas aunque, en la mayoría de los casos, nada de eso sea real. Creo que, en el fondo, todos sabemos que lo que no cuesta tiempo, dinero o esfuerzo no suele funcionar, pero parece que nos gusta engañarnos y disfrutar de un fugaz momento de esperanza aunque luego venga el desencanto.
Hace tiempo que dejé de luchar para convencer a quienes no tienen el menor interés o son incapaces de mover un dedo para mejorar su situación. Allá ellos.
Todavía queda un grupo de personas, quizás no demasiado grande, que está dispuesta a hacer algo por si misma en lugar de llorar por la leche derramada o de quejarse por lo injusto que es el mundo. Y para este tipo de gente, cualquier momento es bueno para empezar. Es en ellos en los que pienso cuando hago mi trabajo.
Parto de la base de algo que he dicho aquí muchas veces. La Marca Personal no es algo que puedas no tener (salvo que acabes en una isla desierta como Tom Hanks). Lo único que puedes decidir es gestionar conscientemente la percepción que generas de tu trabajo y de ti mismo o dejar que surja de un modo descontrolado.
Por lo tanto, la Marca Personal no es el resultado de algo que empiece y acabe en un momento concreto sino que forma parte de la vida. Así que, decir que no tienes tiempo para gestionar tu Marca Personal es como decir que no tienes control de lo que haces.
Lo bueno del Branding Personal, al menos tal y como yo lo planteo, es que no tienes que hacerlo todo de golpe. Tras una Marca Personal potente hay muchas variables en las que puedes influir como establecer objetivos, aprender, establecer relaciones, estar en dospuntocerolandia, escribir, gestionar tus creencias,… Y unas requieren tiempo, otras esfuerzo, otras paciencia y otras reflexión. Pero puedes ir cambiando algunas ahora mismo y puedes dejar otras para más adelante. No hay que pasar del blanco al negro de repente.
Evidentemente, si estás en el paro, no creo que creando un plan de Branding Personal vayas a conseguir un empleo en una semana (ni tampoco utilizando otros medios) pero cada acción que realices te va a posicionar mejor y te va a animar a seguir adelante.
Si eres demasiado joven (¿se puede ser demasiado joven?) tienes una serie de atributos que puedes utilizar para posicionarte mejor. Pero además tienes dos ventajas de las que carecemos los más mayores como es el tiempo y posiblemente menos ataduras e hipotecas.
Si eres muy mayor tienes un montón de cualidades, contactos y experiencias que puedes utilizar para posicionarte como experto.
Si estás trabajando en una empresa o eres un emprendedor tienes la posibilidad de mejorar tu situación sabiendo que cada día que pasa estarás dando pasos que te ayuden a ir hacia arriba.
Me atrevería a decir que el mejor momento para empezar a gestionar tu Marca Personal es… cuando menos lo necesitas.
Aunque empiezo a pensar que es una batalla perdida lo repetiré una vez más. El Branding Personal no es estar en Redes Sociales o en Internet, es algo mucho más importante que abarca todos los aspectos de la vida de una persona.
El Branding Personal no es algo que tenga principio y fin, es como cualquier otro proceso de mejora continua, una forma de hacer las cosas y de conseguir que tu vida sea mejor y más rica. Al fin y al cabo trata de algo muy simple, que podría resumirse en una frase
Puedes dejar que las cosas sucedan o puedes hacer que las cosas sucedan
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Si me lees desde hace algún tiempo o me has visto dando alguna charla o algún taller te habrás dado cuenta que soy un firme defensor del blog como herramienta de Branding Personal además de su utilidad para otras muchas cosas. Creo que escribir con regularidad sobre un tema en un sitio propio y durante mucho tiempo acaba posicionándote como un especialista casi sin darte cuenta.
Pero hoy quiero hablar de otra de las ventajas que, al menos a mi, me proporciona el blog o mejor dicho, los lectores del blog. Me refiero a la capacidad de mantenerte centrado, evitar que digas demasiadas tonterías o devolver la cordura a quién lo escribe.
No es ninguna novedad que soy bastante crítico (o tocapelotas) con algunos temas. No lo hago conscientemente, simplemente escribo como pienso y como hablo. Supongo que eso de ver por escrito tus ideas y darte cuenta de cómo eres realmente, de conocerte mejor, es otra de las ventajas del blog. Pero el caso es que mientras algunos me alaban y me felicitan por mi “sentido común” otros me perciben como un cascarrabias mosqueado. Quizás la verdad está en un punto medio.
Cuando te expresas de un modo natural, personal y sin más censura que el buen gusto o el de no hacer daño a nadie empiezas a generar sintonía o rechazo, fans o detractores. Pero como suele decirse cuando se habla de Marca Personal, lo peor que puede hacer alguien para posicionarse es tratar de contentar a todos, de ser todo para todos porque al final no será nada para nadie.
En los últimos posts me ha salido mi lado más oscuro de forma demasiado cansina. He escrito sobre unos cuantos temas en los que parecía que estaba predicando el fin del mundo. Acabo de darme cuenta que en los títulos de tres de los cinco últimos posts aparece la palabra NO.
Como digo, supongo que lo que escribo está relacionado con mis experiencias o mi estado de ánimo profesional. Pero admito que también me he entusiasmado al ver que este tipo de posts (y de tuits) tenían una gran repercusión. En las últimas semanas he leido muchos tuits y comentarios en los que quienes me leen dicen cosas como: “Sentido común”, “por fin, algo de realismo” o cosas parecidas. Y casi sin darte cuenta, tratas de reproducir esa fórmula de “éxito”.
Pero también tengo mis Ángeles de la Guarda que me ponen en mi sitio cuando cruzo algunas líneas rojas. Los comentarios críticos de Rubén Alzola con frecuencia o el de Rafa García en el último post me ayudan a que no se me vaya la olla demasiado. Y es que es muy fácil creerte el Master del Universo cuando estás tu solo delante de una pantalla.
Pero todo esto tiene un lado muy positivo desde el punto de vista del Branding Personal. Me refiero a la posibilidad de diferenciarte gracias a algo tan obvio y tan sencillo como ser tu mismo.
Creo que uno de los grandes males de dospuntocerolandia es la tendencia a la uniformización, a la repetición de la misma idea una y otra vez y a evitar las opiniones personales. Por eso siempre vemos las mismas infografías, los mismos decálogos y los mismos contenidos copiados, retuiteados o “megustados” en todas partes. Al final no sólo no tenemos demasiada información útil sino que además, la que existe no suele tener alma.
Creo que una forma estupenda de distinguirte y de sobresalir sin ni siquiera tener que intentarlo es dar tus opiniones personales sinceras y auténticas sobre temas profesionales. Pienso que es importante que tu blog o incluso tus tuits tengan una Linea Editorial. Creo que se agradece que alguien se “moje” y diga lo que piensa. Personas como Lucas se expresan de forma muy parecida a la mía y aunque no guste a todo el mundo creo que eso enriquece el debate.
Cuando dices lo que piensas de forma razonada y educada estás mostrando tus valores, tus prioridades, tus creencias y tu ideología y si eso lo haces de forma constante y a lo largo del tiempo consigues generar confianza incluso entre aquellos que no piensan como tú.
Cuando llevas mucho tiempo expresándote sobre un tema, defendiendo una postura te das cuenta que algunos de los que se oponían a tus ideas acaban dándote la razón. Pero eso no ocurriría si fueses adaptando tu discurso a las circunstancias o para contentar a eso tan difuso que denominamos los “followers”. Lo mejor es seguir tu camino y ya se irán uniendo quienes piensen como tu y si transmites tus ideas con claridad también conseguiras evitar a quienes no comparten tus criterios. Pero eso sólo ocurre si te muestras como eres y no tratas de disimularlo tras varias capas de corrección política.
Ya termino con algo que escribía el otro día en Twitter. Decía algo así como que si dejas de decir lo que piensas para no perder “followers”, ¿Qué serás capaz de hacer cuando te juegues algo más importante?
Actualización. Laura Ribas acaba de publicar un Hangout que hicimos hace unos días y que creo que viene muy a cuento.
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Quizás es que estoy más sensibilizado. Quizás es que llega un momento en el que te das cuenta que hay algo que no funciona. Quizás acabas aceptando aquella frase de Einstein de que la locura es hacer siempre la misma cosa y esperar resultados diferentes. Quizás es que estás harto de que se te ponga cara de tonto cuando ves como otros obtienen rendimiento con lo que tu ofreces desinteresadamente.
Quizás sea una combinación de estas y muchas más cosas pero el caso es que creo que estamos en un punto en el que va cambiar la forma de hacer las cosas en La Red.
Ultimamente veo que los medios de comunicación están planteándose muy en serio lo de cobrar por sus contenidos. Veo que algunas personas que comparten sus ideas en La Red plantean algo que yo he repetido aquí en varias ocasiones, que no es lógico trabajar gratis. Veo que mucha gente se queja de que les paguen poco o nada por su trabajo pero que protestan airadamente cuando alguien pretende cobrar, aunque sea unos céntimos, por algo que para muchos es muy útil.
Supongo que cuando te han acostumbrado a ofrecerte cosas “gratis” es muy dificil volver atrás. El problema es que, en esta vida, no hay nada gratis. Seguramente habrás oído aquello de que cuando te dicen que algo es gratis eso significa que el producto eres tu. Tampoco existen los servicios públicos gratuitos, siempre hay alguien que los paga.
Sólo un puñado de empresas se han beneficiado de lo gratuito porque tenían capacidad de transformar el volumen y el tráfico en ingresos. Pero para que ellas se hiciesen multimillonarias, el resto hemos cometido el error de seguir la peor estrategia que puede seguir una empresa o profesional, bajar los precios o regalar nuestro trabajo.
Pues bien, parece que se acabó lo gratuito, se acabó lo que se daba. Parece que los gobiernos, la mayoría de las empresas y algunos profesionales se están dando cuenta que si quieres sobrevivir hay que generar ingresos. Y eso, logicamente, genera rechazo.
Ayer precisamente leía en el blog de Isra García una frase que me pareció muy apropiada.
Considera euros en el banco como la métrica definitiva – y trabaja para conseguirlo
Seguramente esto que comento no gustará a mucha gente, especialmente a aquellos que han acabado considerando que el dinero cae de los árboles.
¿Significa esto que, de pronto, todos aquellos que “regalan” su trabajo van a cobrar por ello o desaparecer? No lo creo. Pienso que incluso para quienes no somos Google, Facebook o Twitter hay razones para seguir ofreciendo contenidos más o menos valiosos en La Red pero deberá formar parte de una estrategia de negocio y no simplemente “algo que hay que hacer porque todo el mundo lo hace”. Si no encaja claramente en un plan para ganarte la vida muchos acabaremos dejándolo.
Para mí, hay cuatro razones que justifican seguir dedicando un tiempo y un esfuerzo en ofrecer algo sin cobrar. Tu debes decidir en cual de ellos encajas.
Información
Si a cambio de tus contenidos consigues información, datos, ideas, aprendizaje, contactos o alguna “materia prima” con la que puedas crear algo puede ser interesante seguir echándole horas a crear y mantener un blog, Twitter o YouTube.
Dicen que el negocio de Facebook y similares consiste en utilizar tus datos (tu eres el ”producto”) para obtener un rendimiento. Pero es más dificil que un profesional independiente, un autónomo o incluso una pequeña o mediana empresa pueda rentabilizar su esfuerzo en esta dirección.
Útil si, rentable no.
Ingresos
La otra alternativa “tradicional” es la de generar ingresos por publicidad o como canal de venta de otros. Pero, de nuevo, esto es una cuestión de volumen y, salvo que le dediques mucho tiempo o trabajo, no vas a obtener suficiente dinero ni para pagar el hosting de tu blog.
Interesante si, realista no.
Visibilidad
La opción más evidente para un profesional es la de la visibilidad y la notoriedad. La de utilizar Internet para dar a conocer tu Marca Personal (no para “crearla” como plantean algunos). El problema es que cada día es más dificil llamar la atención. El problema no son los otros profesionales que compiten contigo sino el propio ruido de La Red o los indocumentados que hablan sin saber. La posibilidad de posicionarse como experto utilizando los Social Media es cada día más complicada, costosa y volatil.
Catálogo si, luces de neon no.
Filantropía
Por último creo que siempre hay una razón para seguir con esto sin pedir nada a cambio, me refiero a la posibilidad de hacer algo que merezca la pena porque es útil para algunas personas. El problema es que aunque tu trabajo puede mejorar la vida de alguien, va a haber unos cuantos que hagan un uso interesado de lo que ofreces para conseguir su propio beneficio.
Generosos si, gilipollas no.
En resumen
Creo que estamos a punto de perder la inocencia en este universo paralelo de dospuntocerolandia. Pensábamos que aquí no se aplicaban las mismas reglas que en el mundo “real”. Sin embargo, parece ser que detrás de cada blog, cada presentación en Slideshare o cada video en YouTube “gratuito” hay un ser humano que tiene que pagar una hipoteca o el colegio de sus hijos. Si van pasando los meses y los años y el retorno de la inversión es ridícula o inexistente lo lógico será que los contenidos vayan disminuyendo su calidad, su frecuencia o incluso desaparezcan.
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Tras prepararme un café, lo siguiente que hago al levantarme es revisar las Alertas de Google (que supongo que desaparecerá pronto como todas las aplicaciones de Google). Y cada día me encuentro con más titulares sensacionalistas, exagerados y engañosos sobre muchos temas en general y sobre el Branding Personal en particular.
Si hay algo que no soporto es que traten de llamar mi atención con trucos, trampas o mentiras. Detesto esa publicidad que va generando expectación al espectador pero sin decir lo que anuncian hasta varios días después.
Me disgustan enormemente los tuits o los títulos de los posts del tipo “las diez claves imprescindibles para…”, “los 2.439 manuales sobre Pinterest sin los que no puedes vivir” o “las aplicaciones para iPad que cambiarán tu vida”. Especialmente porque casi nunca se acercan a las expectativas generadas. Y eso tiene una consecuencia evidente, genera una gran desconfianza.
Pues bien, todas las semanas, y cada vez con más frecuencia, me encuentro titulares de recién llegados al mundo de la Marca Personal que tratan de asociar el concepto con algún tipo de poderes milagrosos o sobrenaturales. Desde los del circo del multinivel que te dicen con esos grandes titulares en rojo cosas como “El Branding Personal te hará ganar mucho dinero” hasta los “conversos” de Recursos Humanos que predican cosas como “Tener una Marca Personal es imprescindible” o “Si no estás en LinkedIn, Twitter o Facebook eres un pringao y te van a caer todos los males del mundo”.
Hasta ahora había mensajes en cadena que te decían que todo te iría fatal si no enviabas el mensaje a diez amigos. La versión dospuntocero de aquello son los profetas que anuncian que si no entregas tu vida y tus bienes al Social Media serás un/a pobre desgraciado/a.
Pues a ver si nos enteramos.
El Branding Personal (por si mismo) ni te va a hacer ganar mucho dinero ni es imprescindible.
Quizás piensas que estoy más gilipollas de lo habitual o que estoy tirando piedras sobre mi propio tejado pero no es así (lo de las piedras y el tejado). Creo que es importante dejar claro que gestionar bien tu Marca Personal puede aumentar las opciones de mejorar profesionalmente. Creo que el Branding Personal puede ayudarte a ser percibido como un profesional valioso y, quizás, si lo manejas bien, si eres un buen profesional, si te mueves un poco y si no haces tonterías, podrás ganar más dinero o tener más opciones laborales.
Dicho esto, me gustaría dejar claras varias cosas
No se puede no tener una Marca Personal
A todos nos etiquetan y todos etiquetamos a otros. Esto es algo que, a estas alturas, todo el mundo debería entender. No es posible no dejar rastro o pasar desapercibido (ni siquiera Rajoy). Por lo tanto, vas a tener dejar una huella si o si.
Puedes no gestionar tu Marca Personal, puedes ir por la vida sin descubrir quién eres ni preocuparte si los demás ven en ti algo que no encaja con tu identidad y quizás eso haga que sucedan cosas que no termines de explicarte, pero no pasa nada, eso le sucede a casi todo el mundo.
En cambio, si realizas un autoanálisis y tratas de gestionar tu Marca Personal de modo que transmitas correctamente tu autentico valor podrás conseguir que te perciban como deseas. Eso puede ser conveniente, beneficioso o positivo pero nunca IMPRESCINDIBLE.
El Branding Personal es una herramienta
Soy muy crítico con los métodos tradicionales de búsqueda de empleo como el Curriculum o las entrevistas de trabajo. Creo que entrar en el juego de R2H2 es devaluar nuestra oferta profesional. Creo que enviar el Curriculum a todas partes o utilizar sitios como Infojobs o Monster es lo más parecido al buzoneo o a entregar folletos de propaganda a la salida del metro. Pero creo que es un peaje que todavía hay que pagar o, al menos, es algo que hay que intentar.
Sin embargo, creo que el Branding Personal puede llevarte a otro nivel en el que no eres tu quien llama a las puertas y agacha la cabeza sino que te permite mostrar tu trabajo y que sean otros los que te busquen y, de ese modo, puedas negociar en otras condiciones más positivas.
El Branding Personal no sustituye (todavía) a los métodos tradicionales, los enriquece y espero que, poco a poco, los haga cada día más irrelevantes.
Dicho esto, hay muchas empresas y personas que se ganan muy bien la vida haciendo bien su trabajo y sin tener una Marca Personal potente y hay quienes tienen una Marca Personal o comercial muy reconocida pero apenas pueden subsistir. Una Marca Personal no te va a hacer ganar dinero por sí sola.
No quiero tener una Marca Personal
Esta semana, como consecuencia de mi post anterior surgieron muchos debates paralelos en LinkedIn, Twitter y Facebook. En uno de ellos surgió un tema recurrente relacionado con la Marca Personal pero también con los emprendedores. Se trata del clásico “es que no todo el mundo puede/quiere/debe tener una Marca Personal/ser Emprendedor”.
Normalmente ese tipo de afirmaciones suelen sostenerlas quienes,
- Creen que todo el mundo es idiota excepto ellos y que hay que cuidar a la gente porque no va a ser capaz de sobrevivir por sí misma. Es esa actitud paternalista que caracteriza a algunas ideologías.
- Como consecuencia de lo anterior creen que el “Estado” (eufemismo que significa: aquellos a los que aún se les puede sacar sus últimos euros) debe proporcionar los recursos a quienes no pueden/quieren hacer algo por si mismos.
Pero desde mi punto de vista creo que se equivocan. En este momento cualquiera puede tener una Marca Personal o ser Emprendedor. Es sólo cuestión de información. Ser emprendedor no es más que una actitud mental que te empuja a hacer algo para ganarte la vida ofreciendo algo a cambio. Creo que pensar que por ser funcionario o tener un contrato indefinido puedes no tener mentalidad emprendedora es uno de los problemas a los que nos enfrentamos.
Sobre lo de querer gestionar su Marca Personal o cambiar su forma de pensar de esperar a que ocurran las cosas a hacer que sucedan es responsabilidad de cada cual. Todos hacemos cosas que no nos gustan o que no queremos, pero lo lógico es asumir las consecuencias de NO ACTUAR. Pero si no quieres, no te gusta o no te apetece hacer algo que pueda cambiar tu situación, creo que debes asumir lo que pueda suceder o, más bien, no suceder.
Corolario
La Marca Personal NO es imprescindible para ganarse la vida… pero puede ayudarte a ganártela mejor.
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Acabo de levantarme, como todos los viernes me siento delante del ordenador casi de madrugada para escribir mi post antes de que se levante la familia (si, escribir un blog requiere estos sacrificios). Hoy tenía varios temas preparados sobre los que quería escribir pero al escuchar las noticias en radio mientras me preparaba el café he cambiado de opinión.
La noticia de ayer fue la cifra record de parados y parece que todas las cadenas de radio y televisión se pusieron de acuerdo en pedir testimonios a personas que están sin trabajo. Es la versión negativa de las noticias el día de la Lotería de Navidad cuando buscan a quienes han sido premiados (aunque curiosamente muchos de los que aparecen brindando con sidra delante de la administración de loterías afirman que estan en el paro).
Muchas de las personas que ofrecen su testimonio dicen que llevan dos, tres, cuatro o más años sin encontrar un empleo o sin que les “den” un trabajo. Y creo que tras esa afirmación subyace el problema de fondo. Creo que sigue habiendo mucha gente que piensa que su única vía es trabajar por cuenta ajena o esperar que aparezca una oferta de trabajo de ”lo suyo” o algo peor “de lo que salga”.
El problema es que el sistema ha reventado, en este momento el empleo, de “lo suyo” o de cualquier otro tipo, es casi inexistente y es dificil que las cosas vuelvan a ser como eran hasta hace seis o siete años.
Es hora de empezar a darse cuenta que la clave no está en encontrar un empleo sino en utilizar tus cualidades personales y tu experiencia para ganarte la vida, para generar ingresos. El problema no es no tener un contrato indefinido sino la falta de dinero para sobrevivir. El objetivo no es escarbar en Infojobs o en las páginas salmón para encontrar un empleo mal pagado sino en identificar aquello que puede ser valioso para alguien y hacer todo lo posible para que se establezca el contacto con quien considere que vale la pena remunerarte.
Afortunadamente cada día me encuentro con más gente que se ha dado cuenta de dos cosas. En primer lugar descubren que hay vida más allá de la nómina y que tienen cualidades de sobra para ganarse la vida (incluso haciendo lo que les gusta). Y en segundo lugar, que hay que cambiar la mentalidad de recolector de empleo por la de cazador de ingresos. Ya sé que esto no es del gusto de todos, pero es lo que hay.
Cuando voy por la calle o por un centro comercial y veo muchos locales cerrados siempre pienso en la pérdida de dinero que supone. Tras hacer una inversión y poner tu ilusión en crear algo ves que no funciona como pensabas y acabas cerrando. Con muchos profesionales, especialmente los que tienen más formación, ocurre lo mismo. Es como si fuesen incapaces de encontrar otra utilidad a lo que poseen más que la obvia o la que les han metido en la cabeza. Tras haber invertido años en formarse acaban cerrando su “local” esperando que pase la tormenta.
Para muchos de mis alumnos en escuelas de negocios y estudiantes de universidad, su sueño es trabajar como empleados en una multinacional. Pero, a pesar de que les están enseñando a gestionar empresas, parecen incapaces no ya de crear la suya propia sino de, ni siquiera, darse cuenta que pueden ganarse la vida por su cuenta.
No pretendo hacer una apología del Autónomo, el emprendedor o el profesional independiente pero creo que es importante entender que si no eres capaz de encontrar algo que te haga valioso, algo por lo que alguien esté dispuesto a pagarte, ¿porqué tendría que contratarte alguien para su empresa? Y, por otra parte, si descubres que eres bueno/a en algo y que puedes ganarte la vida con ello ¿porqué tendrías que trabajar como empleado para alguien?
Un profesional con Marca Personal no es alguien que se pasa la vida en Twitter o LinkedIn o tiene un avatar chulo sino alguien capaz de identificar sus objetivos, definir su oferta profesional y darla la conocer a quienes pueden estar interesados en ella.
Cuando eso se hace bien dejas de formar parte de los planes de otros y empiezas a tener el control. Ya no puedes quejarte porque no te “dan” un empleo porque descubres que la responsabilidad es unicamente tuya. Ya no piensas en ofertas de trabajo, piensas en clientes. Ya no piensas en títulos o en el Curriculum sino en preparar una oferta que haga que la persona que tienes delante se pregunte como ha podido vivir sin ti.
Como ocurre con casi todo en Internet esta es sólo una generalización, un visión personal, parcial y seguramente injusta del problema pero creo que es importante entender que hay algo más urgente que cambiar las leyes, los salarios o los tipos de contrato. Me refiero a cambiar la mentalidad. Mientras sigamos pensando que nos pasamos media vida preparándonos con el único fin de ser funcionarios o que nos “den” un empleo las cosas seguirán igual (aunque haya épocas mejores).
Pero si empezamos a cambiar la forma de pensar y entendemos que cualquiera de nosotros es un profesional valioso con capacidad para ganarnos la vida (independientemente de si cobramos por factura o por nómina) quizás entonces haya esperanza.
NOTA: Por si te interesa, te informo de dos de los eventos en los que intervengo en las próximas semanas.
3 de Mayo. Lleida. Sport Business Symposium 2013.
15 de Mayo. Universidad de Valladolid. Marca Personal: Una estrategia para emprender.
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Hace no mucho tiempo, en una galaxia muy cercana… llegamos a creer que cualquiera, desde su casa y con un ordenador, podría llegar a codearse con cualquier empresa o persona “importante”. Poco a poco hemos visto que las cosas vuelven a su cauce y el “sistema” recupera el orden natural. Quienes tienen los medios y los recursos empiezan a recuperar el espacio perdido, The Winner Takes It All.
A muchos de los que, hace ocho, nueve o diez años, empezamos a escribir un blog y a tener una actividad más o menos rutinaria en La Red (todavía no era dospuntocerolandia) no nos costó demasiado hacernos un hueco en la mente de quienes empezaban a pulular por aquí. No había ningún secreto, simplemente con estar y hacerlo medianamente bien, conseguías tus 15 Mb de gloria.
Por otra parte, las empresas y las organizaciones, siempre temerosas (especialmente tras la primera burbuja de Internet) consideraron que lo mejor era esperar y ver. Los gurús de La Red siempre han criticado la miopía de las empresas en lo que respecta a Internet, pero con los años vemos que las empresas siguen y los gurús-profetas desaparecen (o trabajan para las empresas que iban a hundirse).
Con el tiempo, y los Social Media, las cosas empezaron a cambiar. Poco a poco fueron surgiendo herramientas y aplicaciones “revolucionarias e imprescindibles” cada quince minutos. A uno le miraban con cara de tonto cuando decía que no le veía mayor relevancia al Second Life, Pinterest o Klout de turno. Pero la carga de trabajo para mantenerse en la primera página de Google se hacía cada vez mayor. La inversión en nuestro principal recurso, el tiempo, crecía y crecía esperando un resultado que no llegaba.
Al principio era relativamente facil obtener resultados si se invertía un tiempo y un esfuerzo aceptable en Internet. Hoy, dospuntocerolandia se ha convertido en algo así como el nuevo Mito de Sísifo en el que cada día hay que empezar de nuevo sin la garantía de que vayan a mejorar las cosas. Más bien al contrario. Nos pasamos el día trabajando para los Zuckerbergs del mundo.
En este momento, para poder sacar un poco la cabeza en el océano virtual, hay que estar omnipresente, hay que echar carbón constantemente en las calderas de las Redes Sociales y demás parafernalia “social”. Y todo eso de forma gratuita y sin ofender a la audiencia insinuando que estás tratando de vender algo.
El punto en el que se cruzan las líneas del esfuerzo y los resultados está cada día más alejado. La cuestión es ¿En qué momento hay que plantarse? o quizás, desde el punto de vista de la Marca Personal deberíamos plantearnos otra pregunta ¿Es necesario estar omnipresente o simplemente se trata de estar presente?
Creo que he dicho aquí alguna vez que para mi, La Red, es cada día más, una especie de escaparate, de catálogo, de “portfolio”, un lugar en el que expones tu mejor mercancía. Hace tiempo que dejé de considerar a dospuntocerolandia como una sirena ruidosa o unas luces de neón para llamar la atención de algo, que quizás, no merece la pena. La razón es sencilla, siempre va a haber gente que grite más fuerte o que tenga más recursos (o menos cosas que hacer) que tú (empresas, profesionales de la autopromoción, egos hipertrofiados,…).
Creo que estar omnipresente (Facebook, Twitter, blog, LinkedIn, Pinterest, Slideshare, YouTube,…) es sencillamente imposible para un simple humano. Así que, poco a poco, quienes disponen de presupuesto, personas o recursos irán recuperando el terreno perdido si consideran que merece la pena el esfuerzo, y eso no lo tengo tan claro. Quienes no podamos mantener el ritmo acabaremos ocupando el lugar que nos corresponde, la quinta o sexta página de Google (si Google no decide eliminar el buscador como está haciendo con todo).
Creo que una estrategia correcta de Branding Personal implica hacer un uso óptimo de las herramientas de visibilidad (online y offline) y eso implica escoger el nicho adecuado (tus “followers” no suelen ser tus clientes) y los canales idóneos para llegar a tu audiencia.
Pretender estar en todas partes esperando que salte la liebre es algo que sólo se les permite a las divinidades o a quienes disponen de recursos o poderes mágicos. Se llama OMNIPRESENCIA.
Se trata de tener una PRESENCIA frente a quienes pueden proporcionarte los recursos para salir adelante. Se trata de utilizar tu blog para que la persona a la que has entregado tu tarjeta de visita en un evento de Networking pueda saber más sobre tí o sobre tu trabajo. Se trata de decir las cosas que piensas a quienes quieres que “compren” tu mercancía no de perder el tiempo diciendo cosas “cool” y “Hello Kitty” para caer bien.
Si no eres ni un dios ni una multinacional es mejor que hagas un análisis adecuado de tus recursos y escojas los canales de Marketing Personal apropiados. Tratar de estar en todas partes en todo momento es como intentar parar un Tsunami con la palma de la mano. Vas a acabar ahogado.
Mi recomendación, desde el punto de vista del Branding Personal es que trates de crear una oferta profesional de primer nivel, prepárate, estudia, experimenta y una vez que tengas eso, elijas las dos o tres herramientas (online u offline) que mejor te conectan con quienes quieres que te elijan. Y sobre todo, que lo hagas de forma constante y sin desfallecer (por eso es mejor que midas bien tus fuerzas y tus batallas).
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Decía esta semana en Twitter que, tras más de nueve años impulsando el Branding Personal, una de las cosas que más pena me da es no haber conseguido que se entienda que lo más importante es lo PERSONAL y no el Branding ni la visibilidad (y lo dospuntocero mucho menos). De hecho, muchas de las críticas que recibe este concepto por quienes no lo conocen es que deshumaniza a las personas, las convierte en cosas o en productos cuando en realidad pretende justo lo contrario, sacar lo mejor de cada uno.
Siempre he dicho que una marca es una huella, un recuerdo que dejamos en otras personas y que debemos aprender a gestionar ese impacto que generamos. El mundo empresarial lleva décadas desarrollando técnicas para influir (y a veces manipular) esas percepciones.
Por otra parte, uno de los mensajes que no me canso de repetir es que debemos aprender a vender nuestro trabajo para no tener que “vendernos” nosotros mismos (hacer algo que va en contra de nuestros principios a cambio de una compensación). Y para conseguirlo podemos aprovechar algunas de las técnicas y herramientas de posicionamiento de las empresas.
Pero dicho todo esto, me parece absurdo e incluso obsceno llevar al extremo la metáfora de la personaempresa y actuar como individuos sin alma. Yo suelo utilizar el típico tópico del YO S.A. para explicar que si los profesionales queremos sobrevivir y progresar deberemos jugar con las mismas reglas y hablar el mismo lenguaje que quienes necesitan de nuestros servicios. Pero es ridículo pensar que eso pueda llegar a buen puerto si detrás no hay una PERSONA con ideas, valores, emociones y cualidades humanas claras y definidas. Lo de S.A. algunos lo traducen como Sin Alma.
En el mundo dospuntocero esta aplicación directa y sin filtro de conceptos empresariales está llegando a niveles patéticos. Pondré algunos ejemplos.
No todo es Marketing
Uno de los principales errores que se cometen en relación a estos conceptos es confundir los términos de Branding, Marketing y Marca (Jorge Díaz lo explica muy bien aquí). Pero dicho esto, creo que es importante darse cuenta que la visibilidad, la notoriedad, el marketing no lo es todo. De hecho hay infinidad de personas desconocidas que están dejando una Marca Personal muy profunda en su entorno.
Viendo el tiempo que dedican algunos al Marketing Personal en dospuntocerolandia he llegado a la conclusión de que si una empresa dedicase tantos recursos a darse a conocer necesitaría una parte gigantesca de su presupuesto. Una empresa puede tener un departamento de marketing pero un profesional tiene muchas otras cosas que hacer y no puede dedicar su principal recurso, el tiempo, a promocionarse en todas las plataformas de Social Media que existen.
En resumen, hay que utilizar las herramientas de visibilidad, pero sin olvidar que es sólo una parte y no la más importante de una estrategia profesional.
Crisis y reputación en Internet
Dicen que una de las técnicas de venta (o más bien manipulación) es la de meter miedo. Desde que empezamos a utilizar Internet ha surgido mucha gente que se ha dedicado a asustarnos. Desde los fraudes de comercio electrónico a las consecuencias de los videojuegos. Pero con el auge de los Social Media se ha generado un negocio alrededor de la reputación digital basado en loquemepodríapasarsinocuidoloqueapareceenGoogle.
Con esa tendencia a asumir que las personas somos empresas nos han llegado a convencer de que debemos estar vigilando constantemente nuestra reputación en La Red para que no nos caigan todos los males del mundo. Pero déjame que te cuente un secreto, tu no eres IKEA ni TOYOTA ni Justin Bieber.
Además hay otro factor que potencia esta sensación, el “ombliguismo” o pensar que por tener 50, 500, 5000 o 50.000 “followers”, “amigos” o “fans” está todo el mundo pendiente de tí. Pues ya te digo que no. Si cualquiera de los que hacemos algo de ruido en La Red desaparecemos un par de meses, nadie nos echará de menos.
Así que no te preocupes tanto por controlar tu reputación porque además de inutil es un poco patético pensar que eres el centro de atención de alguien que no sea tu familia (y tampoco siempre).
Control e influencia
Por no extenderme más terminaré con otra de las obsesiones derivadas de la mentalidad personaempresa. Me refiero a esa tendencia a medirlo todo, desde la ¿influencia? hasta las visitas al baño de un Starbucks para chequear en Foursquare.
¿De verdad crees que un Klout o similar va a decir si eres influyente o no? ¿No crees que es absurdo criticar al Branding Personal porque puede parecer algo egocéntrico y pensar que hay gente a la que le interese tu puntuación en Karmacracy, que hayas conseguido un record en un juego online o el tiempo que has tardado en hacer tu recorrido mañanero?
Entiendo que una empresa debe controlar ciertas variables pero normalmente incluyen muchas más cosas que las relacionadas con el marketing o la visibilidad. ¿Dedicas el mismo esfuerzo a controlar lo que aprendes o la relación con tus hijos que al Google Analytics? ¿Tienes el mismo interés en controlar tu salud que el número de “followers” en Twitter?
Conclusión
Si, los profesionales podemos utilizar ciertas herramientas y técnicas empresariales para sobrevivir y progresar en el nuevo entorno económico. Pero eso no implica convertirnos en personaempresa.
Preocúpate más por hacer un buen trabajo y exponerlo en un sitio digno para que lo encuentre quién desea conocerlo que por pasarte el día pregonando tu existencia.
Y sobre todo no olvides que antes que empresa, marca, “influencer” o gurú eres una PERSONA y si eso no lo tienes claro, todo lo demás acaba siendo irrelevante. La vida es demasiado corta para perderla en chorradas.









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